Tras dos años y tres meses de iniciados los trabajos
Defensas de la costanera: obra con muchas incógnitas y un lento avance
Imagen actual de la costanera. El muro de contención o de defensa todavía presenta tablestacas que necesitan rehincado a la altura del edificio del Inali. Foto: Agencia Santo Tomé

Se había dicho que para fin de año iba a estar terminado el flamante paseo costanero, pero pasa el tiempo y el mismo no se vislumbra, mientras se desconoce cuál será el aspecto definitivo de la barranca. Incertidumbre sobre el futuro de la laguna Juan de Garay.

A fines de agosto pasado, la perspectiva oficial sobre la denominada obra de Protección de la margen derecha del río Salado, tramo Anfiteatro Martín Miguel de Güemes-Puente Carretero, era la de concluir la costanera santotomesina antes de que culminase 2007. Así lo expresó a nuestro medio el ingeniero Carlos Maina, subsecretario del Ministerio de Asuntos Hídricos de la provincia de Santa Fe (MAH). En aquel momento, el citado funcionario hizo referencia a "la mala suerte" sufrida en el marco de esta realización, porque las actividades "se vieron disminuidas varios meses por la crecida del río y por un período extenso de lluvias".

Sólo a un mes de fin de año

A su vez, Maina también remarcó que el gobierno provincial calculaba que la totalidad de las tareas estaría terminada antes de finalizar el año, con el paseo peatonal como corolario de las mismas; inclusive, en aquella ocasión resaltó que la empresa Ecodyma, constructora de la defensa, también estaba interesada en que así fuera. Hoy, a tres meses de dichas afirmaciones y a casi dos años y tres meses del inicio de la obra -referida por el intendente Ángel Piaggio como uno de sus grandes logros al frente del municipio-, el final anteriormente descripto no parecería vislumbrarse tan cercano. Sólo nos separa un mes del brindis de fin de año y las imágenes que ofrecemos, captadas en las últimas horas, reflejan otra realidad, distinta de la anhelada por el gobierno provincial y el propio Piaggio (sin saberse por qué).

Por eso, si nos remitimos a las citadas tomas fotográficas, una de ellas marca un punto de inflexión en la concreción del encofrado o muro de contención, puesto que el mismo está interrumpido a la altura del edificio del Instituto Nacional de Limnología (Inali); allí se nota que todavía falta rehincado en algunas tablestacas, las que fueron quedando desparejas ante la imposibilidad de seguir profundizando su introducción al lecho del río (según testimonios, las piezas de acero desfasadas estarían siendo cortadas, en vez de intentar su profundización). Todo ello, se aclara por las dudas, es exclusivo producto de la simple observación. No hay que olvidar que otro de los problemas en el marco de esta realización fue, muchas veces, la falta de información o el silencio por parte de la gestión Piaggio.

�Cómo va a quedar terminada?

Es más, después de dos años y medio de labores (tendría que haberse concluido en 18 meses, se licitó el 5 de mayo de 2005 y los trabajos empezaron a principios de setiembre de dicho año), se sigue careciendo públicamente de maqueta, croquis o dibujo de la obra concluida, por lo que no queda otra cosa que usar la imaginación para saber cómo se verá.

Además, no se aprecian hechos que indiquen la solución de los inconvenientes colaterales -por así llamarlos- que se fueron dando en esta construcción, tales como la interrupción por casi dos años del normal tránsito vehicular en la zona de Gómez Cello, San Martín y Macía -en las adyacencias del anfiteatro, donde está uno de los obradores de Ecodyma-, más los trastornos lógicos que conlleva para los vecinos dicha situación.

Un panorama idéntico genera el estado actual de la ex laguna Bedetti, que ahora también podría denominarse ex solárium Juan de Garay, puesto que presenta una fisonomía totalmente ajena a la que tenía hasta el año pasado, cuando por decisión de la actual gestión municipal se empezó a rellenar con sedimentos extraídos del Salado. Ello, indudablemente, ha tenido una finalidad, la que -dado el ya marcado y acostumbrado hermetismo informativo local impuesto por la administración Piaggio- resulta harto difícil de dilucidar.

Ariel Durán-Sergio Ferrer