Ministros de más de 40 países se reunían hoy en Estados Unidos para una conferencia internacional convocada por el presidente George W. Bush para relanzar el proceso de paz entre israelíes y palestinos tras siete años de violencia y parálisis diplomática.
Confrontada con el escepticismo general sobre las perspectivas de que la conferencia en Annapolis, cerca de Washington, pueda realmente servir de punto de partida para la creación de un Estado palestino hacia el final del último mandato de Bush, la Casa Blanca trató de ser cauta sobre sus expectativas.
Pero también insiste en que el esfuerzo no es inútil.
Con optimismo, Bush se reunió ayer por separado con los dos principales actores del conflicto, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abas, para alentarlos a llegar a un acuerdo sobre una declaración conjunta que establezca las bases de futuras negociaciones de paz formales.
Los equipos negociadores israelíes y palestinos mantuvieron anoche conversaciones de último momento con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, y aunque hubo avances, aún existían diferencias sobre la declaración conjunta con que debe cerrar la conferencia, según informó la cadena CNN.
Por la mañana, Bush reunió a Abas y Olmert en la Academia Naval de Annapolis antes de la apertura oficial de la conferencia, que durará hasta mañana, y los tres hicieron declaraciones.
Bush declaró que éste es el momento correcto para alcanzar la paz entre israelíes y palestinos, a pesar de reconocer que la conferencia de Annapolis será sólo un comienzo.
"A la luz de los recientes desarrollos, algunos han sugerido que éste no es el momento correcto para perseguir la paz. Estoy en desacuerdo", dijo Bush.
"Creo que ahora es precisamente el momento correcto para empezar estas negociaciones, por numerosas razones", agregó, aunque advirtió: "Alcanzar esta meta no será fácil. Si fuera fácil, habría ocurrido hace mucho tiempo".
AFP