Al margen de la crónica
Alicia en el país de Tim Burton

Transgresor, innovador y talentoso, Tim Burton es uno de esos cineastas capaces de dotar a sus producciones con una impronta particular, que permite al espectador entrenado detectar, en pequeños guiños, su presencia detrás de las cámaras. Una especie de artesano del celuloide, actualmente devenido en una "rara avis", en un rubro cada vez más cercado por las duras imposiciones de la taquilla.

Ya desde sus experiencias ochentosas, con la imaginativa "Beetlejuice" y su revisión de "Batman" con tintes góticos, dejó entrever ductilidad y un sello especial para cerrar sus historias. Sin embargo, los noventa supusieron su consagración con tres filmes que marcaron a fuego. "El joven manos de tijera", oscura fábula considerada hoy cinta de culto, "Ed Wood", biografía de un extravagante personaje considerado el peor director de la historia y "Marcianos al ataque", parodia burtoniana de las viejas películas de ciencia ficción clase B.

En los últimos años, continuó exhibiendo su talento y su mirada sombría a través de cintas como "El gran pez", "Charlie y la fábrica de chocolate" y "El cadáver de la novia", dejando un único traspié: la fallida remake de "El planeta de los simios", sobre el clásico protagonizado por Charlton Heston en los años sesenta.

Recientemente, se conoció que Burton cuenta con un nuevo proyecto: adaptar en la pantalla grande su propia versión de "Alicia en el país de las Maravillas". Para esto, se vinculó con los estudios Walt Disney, y estaría comenzando el rodaje en mayo de 2008, con una técnica parecida a la utilizada para la reciente "Beowulf". Los seguidores del director seguramente están ansiosos: es que un material tan jugoso como el clásico de Lewis Carrol en manos de un creador como Tim Burton no puede sino generar expectativas.