AFP
Los rusos votaban hoy en unas elecciones legislativas en las que el partido de Vladimir Putin esperaba lograr una aplastante mayoría, que ayudará al presidente a mantener su influencia cuando deje el Kremlin en 2008.
"Votaré por Rusia Unida, por Vladimir Putin, porque él nos aumentó el sueldo", declaró Natalia Zavyalova, una profesora de matemáticas de 35 años, mientras esperaba su turno para votar en la oficina 171 de Moscú.
Las urnas se abrieron en Moscú y en las otras grandes ciudades del oeste de Rusia a las 05H00 GMT, nueve horas más tarde de su apertura en el extremo oriental, debido al enorme territorio de un país en el que hay 11 husos horarios.
Desde Kaliningrado, en la puerta de Europa, a ese lejano Vladivostok, en la costa del Pacífico, en total 109 millones de rusos están llamados a elegir a los 450 diputados de la Duma (la cámara baja del Parlamento), para un mandato de cuatro años.
Pese a los ocho grados bajo cero y las calles heladas, Moscú parecía hoy una ciudad en fiesta, engalanada con banderas rusas.
En sus grandes avenidas sólo se venían los paneles de Rusia Unida. "Voten la numero diez", o sea, la lista de Putin, sugería una publicidad electoral colocada ante la escuela donde está instalada la oficina de votación 171.
Como hecho inédito en la historia rusa, el propio Putin participa en los comicios como cabeza de lista del partido en el poder, Rusia Unida, lo que de hecho transforma el escrutinio en un referéndum a favor o contra la política y la persona del presidente.
En las elecciones participan 11 partidos, pero los sondeos predicen una aplastante victoria de Rusia Unida, que en la actual cámara tiene 297 escaños.
Ahora, podría lograr entre 62 y 67% de votos, lo que le otorgaría dos tercios de la Duma, seguido por los comunistas y otras formaciones también cercanas al Kremlin.
Según las encuestas, los comunistas lograrían entre 10 y 14% de los votos y los ultranacionalistas del LDPR de Vladimir Jirinovski entre 6 y 9%).
Estos resultados amenazan con dejar fuera del parlamento a las fuerzas liberales opositoras y pro-occidentales por primera vez desde la caída de la Unión Soviética en 1991, ya que están muy lejos de esa barrera de 7% de sufragios necesaria para tener representación en la Duma.
La oposición liberal casi no tuvo voz alguna en la campaña, asfixiada por la superioridad y el control de los medios de comunicación de Rusia Unida.
"Voté por Iabloko. No quiero votar por un régimen policial", confesó Ivan Bugatov, un pequeño empresario de 40 años que se definió liberal al depositar su voto por ese partido opositor liberal en un colegio de la antigua capital imperial rusa.
Desde el extranjero, la transparencia del escrutinio también ha sido puesta en duda reiteradamente.
La canciller alemana Angela Merkel lamentó "la limitada posibilidad de expresión de los militantes de los derechos cívicos" en Rusia, así como el que "los observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (Osce) no haya podido participar en los comicios".
Estados Unidos también expresó en días pasados su temor de que las legislativas rusas no sean "libres ni justas".
En todo caso, la jornada electoral ya ofreció las primeras curiosidades. Una de ellas la protagonizó el presidente checheno pro-ruso, Ramzan Kadyrov, que se presentó a votar sin su carné de identidad porque pensó que "todo el mundo lo conocía".
En caso de que Rusia Unida logre una aplastante victoria, ese triunfo dará a Putin la legitimidad para mantener su influencia después de que abandone el Kremlin, en marzo de 2008, ya que no puede presentarse a un tercer mandato presidencial según la ley rusa.