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Nancy Balza
Existen muchas maneras de abordar la problemática de los accidentes de tránsito. Una es estadística: en la provincia de Santa Fe murieron, entre enero y octubre, 589 personas de un total -en todo el país- de 6.747. Para ahondar un poco más, se tiene que, en todo el territorio nacional, dejaron de existir por esta causa un promedio de 22 personas por día, según datos difundidos por la asociación civil Luchemos por la Vida.
Otra forma más es recoger la opinión de aquellos que tienen contacto permanente con estas situaciones extremas, que observan cómo -a pesar de todo esfuerzo médico- niños y adultos sanos pierden la vida o sobreviven con secuelas. Desde esa tarea diaria piden, claman y reclaman porque las normas sean cumplidas y porque se llame la atención sobre aquellas infracciones que suponen un riesgo real para la vida.
Desde el Hospital de Niños Orlando Alassia, la Dra. Mónica Moretti integra el Comité de Accidentes de la Sociedad Argentina de Pediatría junto a Juan Carlos Beltramino, Silvana Botto, Lucas Navarro, Natalia Gamba, Fernando Meneguetti y María Cristina Lissi, y resume la situación en estos términos: "que se cumplan las normas de tránsito, que se hagan cumplir, porque las leyes están pero no se cumplen". Y añade: "necesitamos un Estado que ponga las cosas en su lugar y que se respeten las normas".
Siguiendo en esa línea, opinó que "no puede ser que se controle a un auto que está pasado de la línea de estacionamiento, pero a aquel conductor que maneja con un bebé suelto en el asiento de adelante, o al motociclista que viaja con un niño pequeño, no se les advierte que están atentando contra la vida de esos chicos".
"Explicar lo que se siente cuando se recibe a un chico previamente sano y llega con pronóstico de riesgo, es angustioso", consideró, ya desde una opinión personal. Sin embargo, el dato de que el niño estaba sano antes del accidente es fundamental. Desde la perspectiva de los adultos, "te vas a trabajar, no tenés patología, estás en plena capacidad laboral y te ocurre un accidente, quedás postrado, con una lesión que te impide trabajar aunque sos sostén de familia. Imaginen lo que significa en un niño y lo que podría haber sido su vida".
Para la médica es necesario analizar, no sólo lo que pasa a la persona luego del accidente, sino también al grupo familiar, a la comunidad cercana, lo que implica en el colegio, los hermanos y toda la sociedad. Por todo esto consideró que "el número de muertos es la punta del iceberg. Lo importante es ver todo lo que viene detrás".
Para el jefe de la Guardia del Hospital Cullen, Alfredo Guala, queda en claro que el hospital y los médicos son "el último eslabón" en la extensa cadena de circunstancias que deriva en el ingreso de un paciente traumatizado al servicio. E introduce un concepto que es clave: la prevención, que -a su vez- debe considerarse en tres niveles. "El primero es que no ocurran los accidentes, para lo cual hacen falta conciencia y responsabilidad. Para que ese accidente no se produzca se deben respetar las normas, por ejemplo, no pueden ir tres personas en una misma bicicleta", ilustra.
El segundo nivel pasa porque, una vez ocurrido el accidente, no haya daños. "Se llama prevención secundaria y tiene como correlato la utilización de mecanismos protectores, es decir, todos aquellos que, producida la situación, permiten que no haya una consecuencia más grave". El mejor ejemplo es el motociclista con casco -en la cabeza, habría que agregar- que impide que una caída termine en lesiones graves.
La prevención terciaria involucra la formación del médico "para que sepa atender a estos pacientes de la manera que corresponde y previendo que no haya secuelas". Para ello se realizaron cursos de Atención Primaria del Trauma y actividades con la Comisión Mixta Interministerial de Educación para la Salud en las Escuelas (Comies) junto con alumnos de nivel secundario.
Desde la Defensoría del Pueblo de la provincia, su titular Carlos Bermúdez impulsa, junto al representante de la Nación Eduardo Mondino, la presentación del Plan Integral de Seguridad Vial "Porque la vida Vale" y para ello se siguen recogiendo firmas en todo el país con el fin de llegar a las 400 mil que se requieren para que la iniciativa popular llegue al Congreso.
"Creemos que lo que hace falta es un organismo nacional que implemente en todo el país las leyes que ya existen. En general las leyes son buenas y lo que falta es el cumplimiento de los conductores. Entonces, debe existir una fuerte presencia del Estado", razona.
Para ello se propone -entre otros puntos- que "las cabinas de peaje funcionen como centros de inspección", para que se verifique si los conductores viajan con el cinturón colocado, las luces bajas encendidas, con los niños en el asiento de atrás, sin haber ingerido alcohol. En definitiva, "que el Estado tenga presencia en las rutas". En este punto advirtió que se verifican -en las ciudades- numerosas infracciones por tickets de estacionamiento medido pero no se observa de la misma manera si un motociclista tiene el casco colocado o un vehículo circula en doble mano.
En líneas generales y con la premisa de que "la política de seguridad vial forma parte de la política general de protección de los Derechos Humanos", el plan propone que se declare la Emergencia Vial en todo el territorio nacional, junto con la creación de una Autoridad Nacional de Seguridad Vial que dependa de Presidencia de la Nación, y la instrumentación de un Plan de Educación Vial y un Programa de Información y Difusión sobre prevención de accidentes.
De las estadísticas que elabora la Unidad Regional I surge que entre enero y octubre murieron, como consecuencia de accidentes de tránsito, 56 personas, en tanto 2.788 resultaron lesionadas.
En diez meses se produjeron 6.257 accidentes (2.464 con intervención policial), de los cuales 6.168 ocurrieron en zona urbana y sólo 89 en áreas rurales.
Las horas en que se produce la mayor cantidad de siniestros coinciden -en la mayoría- con períodos de luz natural: entre las 6 y las 14, fueron 2.740 y de 14 a 22, totalizaron 2.739.
"Una mala posición dentro del vehículo puede ser fatal en caso de accidente". Así lo advierte el Instituto de Seguridad y Educación Vial (Isev) que recoge, en su boletín de prensa, conclusiones del estudio realizado por el Automóvil Club Alemán, el de España y el de Cataluña, y pondera los riesgos para los casos en que se viaje con o sin cinturón, que el acompañante coloque sus piernas sobre el tablero o que, en el asiento de atrás, un niño decida descansar recostándose sobre todo el asiento.
www.luchemos.org.ar (Luchemos por la Vida) y www.isev.com.ar (Instituto de Seguridad y Educación Vial).