Los accidentes de tránsito y la circulación caótica constituyen uno de los más graves problemas que sufrimos todos los habitantes cada día del año, y nos han causado en la última década: 74.815 muertos, más de 1.000.000 heridos, más de 100.000 discapacitados y U$S 96.000 millones en pérdidas materiales.
Esto se debe a la forma caótica y temeraria en que nos comportamos cada uno de los habitantes, principalmente los conductores de automotores, pero también ciclistas y peatones, sin poner en práctica elementales comportamientos de seguridad vial y sin respeto por ninguna norma, creyendo que nunca nada nos va a pasar y que los accidentes sólo le ocurren a los otros.
Todo esto ocurre como consecuencia de la anarquía que reina en calles y rutas, donde la falta de conciencia de peligro y de educación vial se manifiestan libremente ante la indiferencia o complicidad de toda autoridad.
Para trasformar estar realidad, tal como lo están haciendo exitosamente los países más civilizados, es imprescindible un cambio de comportamiento de cada uno, priorizando la vida y la seguridad propia y ajenas.
Pero más allá de la responsabilidad individual que nos cabe, y del esfuerzo que viene realizando Luchemos por la Vida desde hace 14 años, con una campaña permanente de concientización y educación vial en TV y radios, las autoridades deben asumir de una vez por todas su compromiso para que la seguridad vial comience a ser una cuestión de política de Estado, que tenga un lugar destacado en la agenda de gobierno, autoridades nacionales responsables del tema y su puesta en práctica, y un lugar en el presupuesto nacional destinado a invertir en seguridad vial.
Además las autoridades de todo el país (municipales, provinciales y nacionales) deben asumir seriamente su gran responsabilidad en el tema, siendo imprescindible que:
* Realicen controles eficaces en calles y rutas, que aseguren la vigencia práctica de la ley (velocidades, alcoholemia, cinturones de seguridad y cascos) y sanciones efectivas a los infractores.
* Que den el buen ejemplo del cumplimiento de las leyes de tránsito a todo nivel de autoridad, funcionarios, o empleados públicos.
* Que se asegure una adecuada preparación y otorgamiento serio y responsable de las licencias de conducir.
* Que implementen la educación vial sistemática y continua en los programas de estudio de escuelas preescolares, elementales y medias en todo el país.
* Que se realice una planificación urbana que posibilite el tránsito fluido y ordenado y la masiva protección de todos los usuarios de la vía pública.
Así todos podríamos vivir más y mejor.
(*) Presidente de Luchemos por la Vida, asociación civil.