Teresa Pandolfo
En esta semana, el Banco Mundial le comunicó al gobierno de Jorge Obeid que no encontraba objeciones al trámite de adjudicación de los cinco segmentos en que se dividió la conversión en autovía de la Ruta Nacional 19, en el tramo comprendido entre Santo Tomé y San Francisco.
Tal paso por el organismo internacional era indispensable, ya que los trabajos se financiarán con un préstamo de 127 millones de dólares, de los llamados blandos, del BM. La provincia tendrá cinco años de gracia antes de comenzar a pagarlo, en tanto que la obra total insumirá 177 millones de igual moneda.
La respuesta del Banco Mundial es un broche de oro para la decisión política de solicitar la reconducción de un crédito otorgado para la reforma del Estado, para solucionar el incordio vial que significa actualmente transitar por la Ruta 19 a Córdoba, a cualquier hora del día. Hubo, entonces, una determinación política avalada por una responsable gestión administrativa-contable, en un momento de buenos ingresos para el Estado santafesino. En tanto, la autopista entre la provincia mediterránea y Rosario viene siendo concretada por el gobierno de la Nación.
La noticia llegó de boca del ministro de Hacienda, Walter Agosto, que pasó por El Litoral para despedirse antes de jurar como diputado ante el Congreso de la Nación; se lo va a extrañar a este buen funcionario.
Por esas horas, no se sabía si Obeid firmaría los contratos con las compañías o los grupos de empresas que resultaban adjudicados. En promedio, los presupuestos en los cinco segmentos no superaron el 5 por ciento del cálculo de gastos oficiales asignados para cada tramo. En algunos casos, las propuestas fueron menores, en una licitación que abrió el juego para que participaran todas las constructoras que se creían en condiciones de hacer frente a tamaña responsabilidad. En el proceso seguido, hubo una etapa de preselección que aportó más seguridad a las decisiones finales que se tomarán.
Obeid, según los dichos de Agosto, dejará con financiación asegurada otras 33 obras en ejecución en el territorio santafesino y, además, fondos -unos 200 millones de pesos más- para la obra pública que decida encarar el próximo gobierno de Hermes Binner. Antes de dejar la cartera, el ministro saliente informará sobre la situación financiera del Estado santafesino. Dicha información se conocerá horas antes del cambio de mando previsto para el 11 de diciembre, pero Agosto no deja de decir que Santa Fe queda "bien" financieramente. Al presente gobierno no le cayó mal la decisión del doctor Binner de solicitar una auditoría de cuentas a la Nación; aportará certeza a lo que deja.
El pasado jueves, el Senado, �debió considerar el presupuesto para el 2008? No tratarlo, cuando venía con media sanción de la Cámara de Diputados, fue una decisión del bloque justicialista y no el resultado de un acuerdo con las autoridades entrantes. En ella primaron tanto los deseos de inclusión de trabajos públicos en los respectivos departamentos como el propósito de que fuera la próxima constitución del cuerpo la que lo decidiera.
Por otros motivos, a esta periodista le parece lógico que no tuviera sanción este cuerpo normativo. La reforma que implica la nueva Ley de Ministerios es muy profunda y no sólo por la creación de nuevas carteras, sino por el cambio de competencias que se establece entre unas y otras. Que sea, entonces, el futuro gobierno el que decida cuánto propone gastar en seguridad, cuánto en justicia, cuánto en educación, cuánto en salud, cuánto en desarrollo social, cuánto en los servicios públicos o en los programas que implementará dentro de lo que hoy es el Ministerio de la Producción, cartera en la que se ha anunciado una división de áreas distinta de la actual y el trabajo por cadena de valor.
Todo cambio que se propone debe ser sostenido por un presupuesto para que pueda cristalizarse y no quede en letra de molde de la prensa.
Si era hasta absurdo que el Senado tuviera que votar una Ley de Ministerios y un mensaje presupuestario que no respondía al organigrama previsto en la otra norma. La nueva administración podrá reconducir transitoriamente el presupuesto actual, retirar el actual mensaje y enviar otro a la Legislatura, que tome en cuenta los criterios expresados por el doctor Binner como ejes de su gobierno. El otro camino es incluirlo como está en una convocatoria a sesiones extraordinarias y luego ir produciendo las readecuaciones.
Como novedad, en el ámbito de la futura gestión, se confirmó esta semana que el Arq. Hugo Storero se desempeñará como ministro de Obras Públicas y Vivienda. La prioridades fijadas por el ex rector de la Universidad Nacional del Litoral son compartidas desde "Apuntes...". La continuación de trabajos en rutas transversales del territorio para bajar la producción a las zonas de los puertos, la atención de la infraestructura escolar, el hincapié en planes habitacionales para los sectores medios; necesidades todas imposibles de obviar. Párrafo aparte, y también de apoyo, a la construcción -o el aprovechamiento de algún solar existente- para el funcionamiento de un nuevo hospital en el norte de la ciudad.
La Cámara de Diputados, con el apoyo mayoritario de sus miembros, aprobó en las últimas sesiones dos mensaje vinculados con el futuro Puerto Regional Santa Fe: uno, que habilita al Poder Ejecutivo a expropiar las tierras para su emplazamiento en un área calculada en 24.000 hectáreas, y el otro, la autorización para tomar un crédito blando del Fonplata para hacer frente a una parte de las erogaciones que significará su construcción.
Ambos mensajes dependen, ahora, del nuevo Senado que asumirá en la semana entrante. Pero, fundamentalmente, de la voluntad política del doctor Hermes Binner de introducirlos en extraordinarias e impulsarlos con la fuerza que siempre tiene un gobierno recién llegado. La gestión Obeid cumplió con sus dichos, y en Diputados, el oficialismo y el radical Hugo Marcucci los motorizaron.