Al margen de la crónica
Reprobados en ciencia

Esta mañana, medios nacionales informaban que nuestro país quedó ubicado en el lugar 51 sobre un total de 57 naciones de cinco continentes, en los primeros resultados de la evaluación Pisa, que se realiza cada tres años y que mide el desempeño de alumnos de escuelas medias.

La iniciativa es llevada adelante por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, quien evalúa el rendimiento de estudiantes de 15 años en ciencia, matemática y lengua: en esta edición el acento estuvo en la primera temática, donde participaron 400 mil alumnos de todo el mundo.

El promedio es de 500 puntos: mientras Finlandia lo superó, con 563 puntos, la Argentina obtuvo 391. El país con peor rendimiento es Kirguizistán, con un promedio de 322.

El resultado de Argentina es similar al que obtuvo en el 2000, el último año en que participó. En el primer puesto está Finlandia, seguida por Hong Kong y Canadá. En América Latina, el país mejor posicionado es Chile, que se ubica en el lugar 40, seguido por Uruguay en el 43, y México en el 49, todos con mejor desempeño que nuestro país.

Al respecto, el ministro de Educación de la Nación, Daniel Filmus, consideró que el resultado "refleja toda la caída y la crisis de Argentina. Nuestro país, a pesar de la crisis, mantuvo una matrícula alta, pero el costo lo tuvo en la calidad".

Filmus explicó que la decisión es participar en 2009, y que para entonces "debería empezar a verse una mejora en los resultados como consecuencia del fortalecimiento de las escuelas técnicas, la mayor capacitación docente, la reformulación de los núcleos de aprendizaje prioritarios", entre otras.

Medirse con pares posibilita conocer en qué lugar nos encontramos: en este sentido, el resultado final tiene valor absoluto. Sin embargo, cabe preguntarse de qué manera están presentes en este tipo de exámenes las diferencias sociales, culturales y económicas: desde esta perspectiva, el resultado asume un valor relativo. Sin caer en relativismos extremos ni en necias justificaciones, es pertinente reflexionar sobre lo que implica sacarnos, justamente en educación, una mala nota.