Ivana Zilli[email protected]
La producción láctea fue la que le dio empuje a la población de Las Tunas (Las Colonias). Un "típico pueblo rural" que, como todos los de la zona, de a poco, "se fue volcando a la agricultura", sintetizó el presidente comunal, Julio César Theiler.
La mayoría de los habitantes del casco urbano trabaja en el campo o en fábricas que están localizadas en Franck y decide residir en esta localidad porque "es un poco más barata y está muy cerca de su lugar de trabajo".
La tranquilidad y la cercanía con varias ciudades -como Esperanza, Franck y Santa Fe- son dos atractivos que movilizan a la gente a localizarse en este lugar.
Hasta mediados de la década de los 80, "la cantidad de población había disminuido de forma permanente, debido a que la inundación generaba graves problemas y provocaba aislamientos". A pesar de esto, "desde fines de los 80 hasta ahora, el número de habitantes comenzó a aumentar progresivamente y es una de las pocas localidades pequeñas que va creciendo en densidad demográfica de forma lenta y permanente", advirtió Theiler.
Aquí, los chicos pueden completar su educación primaria, mientras que, para cursar sus estudios secundarios y terciarios, se deben trasladar hacia otras localidades. A la vez, cuentan con la posibilidad de desarrollar actividades deportivas (fútbol y vóley) en dos clubes de la localidad: en el Central Bochas Club y en el Club Independiente.
Para Theiler, "la vida en Las Tunas es muy movida si uno es presidente comunal porque acá somos muy pocos y todo recae sobre el presidente"; pero, si uno es un habitante común, "éste es un lugar ideal para vivir tranquilo".
Es el clásico pueblo que te permite "estar retirado y disfrutar de la naturaleza", remarcó el titular de la comuna.
Desde 1868 -cuando Las Tunas fue fundada por Enrique Vollemwebeir- hasta ahora, se produjeron varios cambios. Algunos impactaron negativamente y otros, de forma positiva.
"Supo tener la estación de ferrocarriles más importante de la zona. Franck, San Jerónimo Norte y otros pueblos de los alrededores se acercaban a abastecerse a esta localidad". Esta cercanía con el ferrocarril "hizo que existieran dos molinos harineros y que la producción de la zona saliera por esta población", relató Theiler.
Durante esa época, "referentes del conocido sanatorio adventista que en la actualidad está en Villa Libertador San Martín (Puiggari), Entre Ríos, se querían instalar en Las Tunas"; sin embargo, "como aquí había una fuerte influencia de la religión católica, se hizo todo lo posible para que este sanatorio no se instalase", advirtió el presidente comunal.
Lamentablemente, cuando a fines de 1950 y principios de 1960 se cerraron los ferrocarriles, "empezó la decadencia de la población y de la infraestructura de este pueblo".
Tras todas estas marchas y contramarchas, a fines de los 80 y principios de los 90, se decidió empezar a hacer rutas y ripio en algunos caminos para evitar mayores inconvenientes durante los días de lluvia.
En la actualidad, "estamos trabajando con entubados y cordón cuneta, se procedió a tener agua potable y contamos con un centro de salud".
De a poco, "se van cubriendo las necesidades básicas de los pobladores", enumeró Theiler.
Por eso, desde hace unos años, este pueblo "es elegido para vivir. Es que aquí se disfruta de la tranquilidad, del aire libre y todos pueden dejar el auto con la llave puesta, que no hay ningún problema", concluyó Julio César Theiler, presidente comunal.
El museo Milkaut que está en esta localidad fue inaugurado en abril de 1999. Ahí funcionaba la primera cremería -aquí se elaboraban crema y caseína- de la Asociación Unión Tamberos Milkaut, que se había iniciado el 1° de mayo de 1926.
Para convertirla en museo, la empresa rescató y readecuó el edificio, respetando fielmente sus líneas originales. Luego, se lo dotó del equipamiento que caracterizó este tipo de establecimientos hace más de 70 años.
En este museo se resguardan desde una caldera a leña, motor a explosión, secadora de caseína a vapor, tanque para suero, prensa para la caseína, antiguas botellas de vidrio donde se envasaba la leche, hasta algunos artículos de oficina históricos (una de las primeras calculadoras que se utilizaron y un reloj fichador donde los empleados registraban sus ingresos y egresos).
Hoy es visitado por numerosas escuelas que vienen a conocer cómo se iniciaron las primeras industrializaciones lecheras. Los que también quieran hacerlo se deben contactar con Milkaut para coordinar la visita al (0342) 450-1296.