El cargo le fue ofrecido por Cristina Kirchner
Pensando en Santa Fe, Obeid declinó ser embajador en Cuba
El gobernador se quedará en el Congreso de la Nación. Expuso a la presidenta electa razones personales y partidarias. Aseguran que seguirá haciendo política en la provincia.

Gabriel Rossini

El gobernador Jorge Obeid no irá como embajador a Cuba, aunque se comprometió con la presidenta electa Cristina Kirchner a trabajar por las relaciones entre ambos países desde el Congreso de la Nación, donde integrará las comisiones de Relaciones Internacionales y de Hermandad con el pueblo cubano.

"El cargo me lo ofreció Cristina en Olivos, donde conversé por espacio de más de media hora sobre la situación actual en Cuba y le hice un panorama sobre el futuro de la isla. Le dije que para mí era un honor el ofrecimiento que me hacía, pero le expliqué las razones por las cuales lo declinaba, que son de naturaleza personal y políticas", le dijo esta mañana el gobernador a El Litoral.

Respecto de las razones personales que los llevaron a no aceptar, allegados al primer mandatario provincial informaron que Obeid se encontró con la negativa de su familia a acompañarlo a la isla. "No quiere irse solo", aseguraron personas que conocen al gobernador desde hace años.

Sobre las políticas, las fuentes fueron coincidentes: Obeid no se quiere correr del escenario político santafesino y, además, está pensando en las elecciones del Partido Justicialista del año próximo. "Quiere trabajar en su reconstrucción", apuntó un allegado, al tiempo que repitió lo que todos saben: "Aceptar una embajada es aceptar salir de la cancha política. Y Obeid no quiere eso; está dispuesto a seguir militando activamente".

"Ésa es una especulación suya. Yo no dije nada", respondió ante una consulta de este diario con relación a si iba a participar directamente en los próximos comicios internos del peronismo provincial previstos para el tercer domingo de marzo.

éltima vez

La relación de Obeid con Cuba viene desde su anterior paso por el Congreso de la Nación, donde trabajó activamente en las relaciones entre ambos países. A punto tal es la relación que la isla fue el destino que más veces visitó en su segunda gobernación.

Allí trabó una relación personal tanto con los dirigentes cubanos más importantes como con el propio Fidel Castro, quien lo recibió en su residencia y le regaló una caja de habanos.

Es más, el último acto oficial del comandante antes de caer enfermo fue en Alta Gracia. En la localidad serrana visitó la casa donde vivió el "Che" Guevara, en oportunidad de asistir en Córdoba a una nueva edición de la XXX Reunión del Mercosur. En esa oportunidad, Castro pidió que lo invitaran especialmente a Jorge Obeid con quien departió toda una tarde.

Seis viajes en cuatro años

Luis Rodrigo

Visitas oficiales, entrevistas personales con Fidel Castro y un libro de sus diálogos con el líder de la revolución cubana, son los hitos de una especial relación: la del gobernador Jorge Obeid y Cuba, cuyo nombre despierta siempre insoslayables connotaciones políticas.

En los últimos cuatro años ha sido particularmente intensa la vinculación que logró con el castrismo el dirigente santafesino peronista que fue primero concejal, luego intendente de nuestra ciudad, dos veces gobernador y otras tantas electo diputado nacional, y que comenzó su militancia en el justicialismo en los '70, desde la radicalizada Juventud Peronista.

La simpatía de Obeid con el jefe del régimen comunista tuvo uno de sus momentos más fuertes el 22 de julio de 2006, cuando Castro estuvo en Córdoba al celebrarse en la Docta la XXX Cumbre del Mercosur. Con un telefónico "Oye chico, qué pasa que no vienes a verme", según se encargó de difundirlo en forma oficial el gobierno santafesino, el hombre que está en el poder en La Habana desde 1959 llamó al gobernador santafesino.

Desde que fue electo gobernador, Jorge Obeid fue a Cuba en seis oportunidades. Lo hizo unas pocas semanas antes de asumir en 2003 (cuando también incluyó España) y lo repitió en cada noviembre, a lo largo de sus cuatro años de gestión, salvo en 2006, cuando viajó en junio.

En 2007, además de su acostumbrada visita a la Feria Internacional de La Habana, fue a la isla caribeña también en febrero.

Además, Obeid se ha reunido en no menos de 8 oportunidades con el embajador cubano en la Argentina, Aramis Fuente Hernández, y en varias ocasiones con el canciller de ese país, Felipe Pérez Roque y con el ministro de Educación de Cuba Luis Ignacio Gómez Gutiérrez. Los tres han estado en Santa Fe, en el marco de invitaciones formales y del intercambio de programas como "Yo sí puedo", de alfabetización y otros similares.

La retórica kirchnerista -diferente al menos en los discursos respecto del menemismo- fue el marco propicio para que Obeid pudiera trazar lazos más fuertes con Cuba, ya en su segunda gestión como gobernador.

Durante la primera (cuando la Argentina adhería sin medias tintas al neoliberalismo y condenaba la situación de los derechos humanos en la isla), el gobernador no tenía las mismas oportunidades para estrechar vínculos con el régimen cubano, aunque siempre mantuvo públicamente la misma posición: no sumar a nuestro país a los que propician una condena internacional.

Esa forma de entender al proceso histórico cubano lo llevó a protagonizar una encendida -pero elevada- polémica con el historiador José Ignacio García Hamilton, a quien el castrismo le ha impedido ingresar a la isla: Obeid había defendido aquella polemica decisión porque el intelectual argentino "es un opositor" al sistema cubano.

Una opinión acerca del No

Por Teresa Pandolfo

Jorge Obeid lleva la política en la sangre. En su vida, en la que puede contar ya con 60 años, fue participante activo en muchas etapas de los últimos cuarenta en la vida institucional argentina. Fue dirigente montonero en los años 70 y, luego, se exilió del país. Con el retorno de la democracia volvió al ruedo sistémico en el justicialismo, el partido con el que coincidió desde su juventud.

Fue concejal e intendente de la ciudad de Santa Fe, dos veces gobernador de la provincia y se apresta a jurar por segunda vez como diputado al Congreso de la Nación.

Por causas concurrentes, en un distrito complejo como es el santafesino, después de 25 años de gobiernos justicialistas debe entregar la banda y el bastón al primer gobernador socialista del país, el doctor Hermes Binner. Como nunca, Obeid -el hombre político- iba a abandonar el ruedo y aceptar la embajada argentina en Cuba, país frente al cual tiene una actitud especial de cariño e identificación, que le significaba el ostracismo partidario.

Las razones políticas que ha expresado a colegas -participar en la reorganización del justicialismo a la manera que lo propone Néstor Kirchner- es una razón de peso, pero también lo es no dejarle un campo tan abierto y desprotegido a quien llegará a la Casa Gris. El obeidismo y sus aliados no ejercerán quizás una oposición obstructiva a Binner, pero sí le marcarán la cancha. El "dirigente" no iba a abandonar el territorio.