Agencia Télam/Redacción de El Litoral
Como si el destino hubiera escrito a fuego que el año 2007 sería para los clubes modestos, trabajadores y de perfil bajo, Arsenal de Sarandí festejó anoche la consagración como vencedor de la Copa Sudamericana de fútbol, al derrotar a un gigante del continente como es el América de México, a quien varios futbolistas que pasaron por sus filas asemejan a las más importantes instituciones de Europa, por infraestructura y poderío económico.
El elenco que conduce el exitoso entrenador rafaelino Gustavo Alfaro, perdió por 2 a 1 en la cancha de Racing, donde hizo de local, pero como en la ida había ganado por 3 a 2, la suma de los tantos y su importancia como visitante le dieron el tan ansiado título.
Los del Viaducto perdían por 2 a 0 y se quedaban sin el título cuando restaban apenas siete minutos para finalizar el encuentro. Era, indudablemente, un resultado inmerecido. No por su campaña a lo largo de esta competición, sino por la superioridad manifiesta que había ejercido sobre los aztecas en la primera etapa de esta segunda final, que incluyó dos tiros en los palos y varias atajadas del portero visitante.
Con el resultado negativo, apareció la corajeada del ex Unión Martín Andrizzi, ingresado en el segundo tiempo, para convertir el gol más importante en la historia de Arsenal.
Con apenas 50 años de vida institucional y deportiva, Arsenal se transformó en el mejor equipo de América en este segundo semestre de 2007. La paradoja fue que justamente ayer, el equipo de Alfaro perdió el invicto en un certamen en que no ganó ningún partido de local y en esa condición nunca anotó más de un tanto. Pero por contrapartida se hizo fuerte de visitante y marcó tres goles a cuatro rivales (San Lorenzo, Goiás de Brasil, Chivas y América de México), igualando 0 a 0 solamente con River Plate.
Mereció largamente el título mucho antes de esos 38 minutos del segundo tiempo, porque fue un amplio dominador del juego durante los dos períodos y convirtió en figura al arquero Guillermo Ochoa.
Arsenal pareció tambalear por un instante, pero inmediatamente afloró esa rebeldía característica. Con Alejandro Gómez como bandera y Calderón como referencia, el elenco nacional se la jugó.
Hasta que a los 38 minutos, Andrizzi se lanzó al área mexicana, parecía que perdía la pelota, pero puso todo el coraje para recuperarla y con un zurdazo cruzado marcó un gol que se gritó en Sarandí, en Avellaneda, o como bien había dicho Alfaro hace una semana, esta vez, "en Argentina toda".
Arsenal 1
América 2
Arsenal: Cuenca; Gandolfi, Mosquera, Matellán y Díaz; Villar, San Martín, Damonte y Yacuzzi; Gómez; Calderón.
DT: Gustavo Alfaro.
América: Ochoa; Castro, Davino, Rojas y Rojas; Silva, Argüello y Villa; Insúa; López y Cabañas.
DT: Daniel Brailovsky.
Goles: en el primer tiempo, a los 17 min., Díaz (AR), en contra; en el segundo tiempo, a los 17 min., Silva (AM), y a los 38 min., Andrizzi (AR).
Cambios: en el segundo tiempo, a los 20 min., Biagini por Yacuzzi (AR); a los 22 min., Andrizzi por Villar (AR); a los 24 min., Rodríguez por López (AM); a los 31 min., Raymonda por Damonte (AR), y a los 40 min., Castromán por Oscar Rojas (AM).
Incidencia: expulsados a los 44 min. del segundo tiempo Davino (AM) y Lucas Castromán (AM).
Cancha: Racing Club.
Árbitro: Oscar Ruiz.
Arsenal se inscribió esta noche como el tercer club argentino ganador de la Copa Sudamericana. De esta manera, la entidad de Sarandí se suma a las conquistas obtenidas por San Lorenzo (2002) y Boca Juniors (2004 y 2005). Para consagrarse, el elenco del Viaducto dejó en el camino a San Lorenzo (1-1 y 3-0), a Goiás de Brasil (3-2 y 1-1), a Chivas (0-0 y 3-1), a River (0-0 y 0-0, 4-2 por penales) y a América (3-2 y 1-2).
Julio Grondona es presidente de AFA desde hace 28 años. Fue titular de Independiente, pero de Arsenal fue uno de sus padres y hoy admite que no se imaginó que ese club, que fundó de veinteañero junto a amigos de Sarandí, le iba a dar la alegría de una copa continental.
"Nunca pensé que me iban a dar esta satisfacción los muchachos que siguieron en el esfuerzo de una juventud bien encaminada", reflexionó Grondona. A los 76 años, se emociona y trata de rehuir al recuerdo por los que ya no están. "No me hagas poner triste, la mayoría ya no está y uno lamenta que no puedan ver esto", dice, pero luego junta fuerza, sin pregunta mediante y motu proprio avanza: "Hay uno que estuvo muy ligado a mí, que está vivo y bien, que fue jugador de Platense y de Independiente, Alberto Bufatelli, que está, participa y viene a ver los partidos con sus 84 años".
Para el final, destacó que "los muchachos que tomaron las riendas de este club han llegado a puestos deportivos que, honestamente, hace muchos años, eran inalcanzables", concluyó.