El Consejo Mundial de la Federación Internacional del Automóvil se reunía hoy para resolver si Renault cometió espionaje, en el caso en el que se investiga a la escudería por presunta posesión de información confidencial de McLaren, asegura el diario español El País.
La resolución que tome el organismo será decisiva para el futuro de Fernando Alonso: si Renault no es sancionado, es probable que ligue su futuro a la escudería francesa por dos años y un tercero condicional, a pesar de que preferiría firmar una temporada.
Esta posibilidad abriría la puerta de McLaren a Heiki Kovalainen; en caso contrario, Alonso podría acabar en Honda o Toyota, y De la Rosa en McLaren.
La decisión de Alonso condiciona el futuro de Giancarlo Fisichella, que vino compitiendo con Renault y ayer se entrenó en Jerez con un Force India. "Me ofrecen un proyecto interesante; he probado con ellos para tener otras opciones de futuro", señaló posteriormente.
El Consejo deberá definir si la compañía infringió el artículo 151 del reglamento de la máxima competencia del automovilismo y es susceptible de ser sancionado por poseer documentos confidenciales de McLaren en sus computadoras.
Desde Renault consideran que no serán multados pero desde la competencia exigen una sanción similar a la que ellos recibieron por espiar a Ferrari: 72 millones de euros y la pérdida de los puntos del Mundial de constructores.
Según la edición de hoy del diario español, el director de la escudería declaro que lo suyo "no es un caso de espionaje".
Para demostrarlo, marcan las diferencias entre su caso y el de McLaren y Ferrari: "Aquí no hubo una sustracción fraudulenta y continuada de documentos de un equipo sino el fichaje de un técnico que había estado en McLaren y que se llevó información, algo bastante habitual".
Esta información ocupaba tres megas en 11 disquetes que el ingeniero Phil Mackereth se llevó consigo cuando dejó McLaren en marzo de 2006. Según el gabinete jurídico de McLaren, esta información fue introducida en el ordenador de la oficina técnica de Renault y estuvo a disposición de los ingenieros e incluso del Renault seven, grupo de sabios que analiza las cuestiones técnicas, hasta que el asunto estalló en septiembre de 2007.
McLaren afirma que se trataba de 33 archivos que incluían 780 dibujos -el mismo número de páginas del dossier que McLaren tenía de Ferrari- con especificaciones técnicas de los coches de 2006 y 2007. "Toda esta información era conocida por el equipo técnico y circuló por la escudería produciendo un claro beneficio y una ventaja ilegal", aseguran los abogados de McLaren.
En Renault afirman que muchos de estos documentos eran obsoletos y que fueron eliminados de los ordenadores en cuanto se descubrió su existencia.
"No escondimos nada. Abrimos nuestro sistema informático a la FIA y a McLaren para que vieran de qué se trataba. No nos escondimos, pero nadie pareció interesado en el asunto. No vinieron a investigar. No copiamos nada en nuestros coches", señala Briatore.
En Renault afirman que el caso no es comparable al de McLaren y Ferrari y confían en que la amistad de Briatore con Max Mosley, presidente de la FIA, y con Bernie Ecclestone, patrón de la F-1, sea determinante. El director de Renault siempre apoyo los planes técnicos de futuro de Mosley y tiene muchos negocios conjuntos con Ecclestone. Y, según algunas informaciones, ambos le dieron garantías de que no ocurrirá nada irreparable.