César Román
Diferentes sensaciones dejaron los partidos de cierre de zonas, que por el Campeonato Argentino de Polo disputaron en Palermo La Dolfina y Chapa Uno y Ellerstina y Chapaleufú II.
Fueron éstas auténticas semifinales, llegando los cuatro a las mismas, con concretas y bien fundadas aspiraciones de triunfo, para poder arribar a la tan esperada finalísima del próximo sábado.
Pero vayamos por partes; los dos primeros, fieles a su estilo, desplegaron sus virtudes en la cancha acorde a sus respectivas tradiciones: Chapa Uno remitiéndose a su clásico juego abierto de palos largos y relevos posicionales entre sus jugadores, que tanto rédito le brindó a lo largo de los años. Los tres primeros períodos apuntaron a una aparente paridad, haciendo ilusionar a los mayoritarios y fervientes partidarios del ""equipo del pueblo", el de los hermanos Heguy y Juan Martín Nero.
Fue solo un espejismo. A partir del cuarto parcial, La Dolfina, como siempre, al ritmo de Adolfito Cambiaso (10), la madurez de Mariano Aguerre (10), el oportunismo de Lucas Monteverde (9) y la garra de B. Castagnola (10) marcó un quiebre en el partido que terminó con el triunfo de La Dolfina por 18 a 15, pudiendo haber sido mayor la diferencia, de habérselo propuesto el equipo de Cañuelas.
Para destacar: la emoción en los aplausos y el constante aliento de Chapa Uno durante casi todo el partido; ¿tristeza de una despedida anunciada? ¿nostalgias de triunfos y podios a lo largo de casi veinte años? ¿certeza de un ciclo cumplido haciendo honor a un apellido hermanado con la más rancia estirpe del polo argentino...? Vaya uno a saber. Como todas las cosas de la vida: nada es para siempre. Desaparecido trágicamente Gonzalito Heguy, mermado el accionar de su mellizo Horacito (8), por haber perdido durante un partido de polo la visión de un ojo, poca o casi ninguna motivación por parte de Marcos (10), el más experimentado de los tres y casi al borde de cumplir sus cuarenta años y la desconcertante actuación de Juan M. Nero (9) (jugará para Ellerstina la próxima temporada), sólo quedó el tesón y la calidad de Bautista (10) para encarar una empresa que en esas condiciones les quedaba grande. Son reflexiones estas que pueden llegar a definir concretamente la esencia de lo que brindó este partido.
El otro encuentro de la serie B lo disputaron Ellerstina y Chapaleufú II, siendo vencedor el primero por 16 a 11.
Una vez más, dos estilos opuestos se enfrentaban para dirimir un añejo pleito cargado de raros matices, rencillas y desencuentros entre ambos. Deportivamente, es muy poco lo que se puede decir sobre un partido feo, áspero, plagado de infracciones, gritos e incorrecciones, surgidas en su mayoría por Chapaleufú II, integrado por los tres hermanos Heguy: Pepe (9), Nachi (9) y Eduardo (9) junto con Milo Fernández Araujo (9), el único de correcto comportamiento y retornando al alto polo por la ausencia del lesionado Lucas Criado.
El ímpetu aguerrido del juvenil equipo de Ellerstina buscó con decisión y a partir del tercer chukker, un triunfo que no lo abandonó en los parciales hasta el toque final de la campana. Su número 3, Facundo Pieres (10), fue su principal inspirador, junto a la notable faena de Pablito Mac Donough (9), siendo más que aceptable lo realizado por Santiago Chavanne (8) cuando debió ingresar en un momento difícil como reemplazante de Matías Mac Donough (9) en los dos últimos chukkers.
Correcto el desempeño de los jueces Matías Baibiene y Federico Martelli, penando severa y reglamentariamente -hubo seis tarjetas amarillas- las numerosas infracciones (protestas e insultos) que se cometieron a lo largo del partido. Por el bien de este deporte, es de esperar que no repitan La Dolfina y Ellerstina en su finalísima del próximo sábado, este triste espectáculo y sean acreedores al reconocimiento y aplausos que merece nuestro polo: el mejor del mundo.