De "Las tierras naturales"
Por Por Leonardo Martínez

La Eteljiva la Gorgonia la Indalecia

la Rosenda la niña Baldomera

doña Virginia la señora Zósima

la niña Pastora la niña Limbamia

doña Goyita doña Bersabé la Micolcita

la niña Encarnación la niña Carlina

la señora Petrona la señora Ana Carlota

doña Segunda la Tertuliana la Hormesinda

en las paredes en los muros en las tapias en las pircas

bajo las baldosas bajo los entarimados bajo los ladrillos

nunca abras esa puerta

no te muevas de tu cuarto

no murmures ni musites

cantar es pecado aun bajo los árboles del fondo

cuidado con levantar la tapa del piano

o dar cuerda al fonógrafo

o desenfundar la guitarra

El espejo es el charco que refleja

la imagen asquerosa del mundo

La culpa es la azucena que nos regenera

En la soledad te visitarán los ángeles

Sus ojos como dedos pulsarán tu sueño

En el cuarto a tinieblas encontrarás la luz

En el cuarto a oscuras

en el cuarto cercado de lutos

florece un jardín hueco con vertientes de llanto

donde chapotean los alientos fríos

de la Eteljiva de la Gorgonia de la Indalecia

de la Rosenda de la niña Baldomera

y se precipitan en chorro inacabable de nombres

doña Virginia la señora Zósima

escritos sobre nombres olvidados

la niña Pastora la niña Limbamia

que aparecen y desaparecen en el dintel del pudridero

doña Goyita doña Bersabé la Micolcita

la niña Encarnación la niña Carlina

resucitadas en mi memoria

la señora Petrona la señora Ana Carlota

orondas desafiantes

doña Segunda pintada como mascarita

la Tertuliana renga y valetudinaria

la señora Augusta emperatriz de las simuladoras

a Miquichita la niña Ignacia la Hormesinda

pobres vergonzantes alimentadas de residuos monacales

El señor obispo

brazo con tridente del Santo Tribunal

cierra sus ojos turnios

y condesciente a comer las primicias

La señora epíscopa se encarga de negocios de la carne

y sus frutos espirituales

Francisco de Aguirre vocifera

basta la fe para salvarmeno hay poder en la tierra que me excomulguesólo DiosEn otra estampala esclava Inés convicta de brujeríase arrastra por los andurriales de San MiguelAjusticiadasu cuerpo arde sobre una parva de leñay la íntima cenizaentristece para siempre las tierras naturalesCon uñas aran soledadescon dientes desmalezan claros en la selvaPor espejismos los desiertos avivan la codiciapero en los cercos y poblados se multiplica el aumentoComo un rayo de luz tordillala caballada se desmadra por los camposCrece el aumento en un nido de manos y pezuñasescalando el aireLentos cada estrella y cada ojocentellean en la noche�La Vía Láctea es semen consteladoo leche materna suspendida en la oscuridad?Crece el aumento en los cercos y pobladosCada uno hace lo suyo en tarea anárquicaUniones de diversa layaamancebamientos adulterios ocasionales lasciviasuniones santificadas en siestas de calor paralíticoescondites en lo oscurohuidas al monte en los tórridos crepúsculossueños con el Espíritu Santo que anda por los airesy desciende a su boda con sonido escalofriantey rosariosrosarios en las orejas ojos boca dedos narizsobre la piel y entre las manosrosarios en los lechos de parturientas y moribundosrosarios colgados de las cujasrosarios en las bragas color incendioy abismos abismos abismostornasolando la Ciudad de los Césaresengalanando el gran Paititiy al fondo más allá más al fondoen el borde al final de la fiebrela gran madre analfabetamadre de las maternidadesincubando su almacén de hilos de lunaMi fuente mana hacia donde retumbanlas aguas anchurosasMi fuente salvaje orilla el rumor del polvoy guarda lo increadoSalida de la madre elementalla fuente salvaje que me surtesobrevuela los añoshasta el cambio