Aguardan informes psicodiagnósticos
Semana clave por el caso de parricidio
Luego de 18 días detenido, el joven esperancino de 17 años que confesó el crimen de su padre, podría ser trasladado a un centro de rehabilitación del norte del país. El Consulado Italiano está en contacto directo con el juzgado que interviene.

La jueza de Menores N° 2, Ana María Elvira, podría resolver esta semana, el caso del joven esperancino, acusado de matar a su padre. Todo depende de la remisión de los informes psicodiagnósticos, que deben llegar el miércoles a Tribunales.

El equipo de profesionales de la salud que entrevistó al chico de 17 años pidió una prórroga hasta el 12 de diciembre para presentar el informe final. La extensión del plazo fue aceptada por la jueza, que probablemente el viernes firme la resolución del caso.

Cabe recordar que el chico, de origen italiano al igual que su padre, está acusado de homicidio culposo agravado por el vínculo, y que la medida tutelar que podría dictar la Justicia apuntaría a su rehabilitación en un centro recomendado por los psicólogos, pero privado de la libertad.

El acusado, que lleva 18 días detenido, está internado en la División de Asuntos Juveniles de la Unidad Regional I. Tras los primeros días de estar alojado en la Comisaría 1ra. del departamento Las Colonias, la Justicia ordenó que lo trasladaran a Santa Fe, el 29 de noviembre. Aunque se aclaró que ese destino no será el definitivo, sino que espera por un traslado a un centro de rehabilitación del norte del país.

Consulado Italiano

Por otra parte, fuentes cercanas a la investigación informaron que por tratarse el detenido de un ciudadano extranjero, el juzgado mantiene un diálogo directo con las autoridades diplomáticas que ejercen en el territorio nacional.

El Consulado de Italia, con asiento en Rosario, es el encargado de velar por que se respeten los derechos de adolescente, que ahora está sujeto a las leyes argentinas.

También se supo que en estos días el juzgado le pedirá al consulado la traducción oficial de la documentación del menor, para agregarla al expediente.

Giovanni Mezzalana Trabugio era un italiano de 53 años, que hacía al menos dos años se había establecido en Esperanza, en una casa de Brasil 574, del Barrio Unidos. Vivía junto a su familia, compuesta por su esposa, y dos hijos de 17 y 10 años.

Mezzalana fue asesinado el miércoles 21 de noviembre, de un disparo en la cabeza, con un fusil Mauser de caza mayor. Su hijo más grande, el principal sospechoso del delito, confesó el hecho a los pies de la cama donde estaba el cadáver, cuando la policía resolvió inspeccionar la casa ante la ausencia del padre.

Según indicaron vecinos y allegados a la familia, los dos chicos eran víctimas constantes de agresiones, no sólo verbales, sino que en varias oportunidades habría llegado al castigo corporal.

Petitorio

La semana pasada, vecinos de Esperanza y Laguna Paiva -lugares donde vivió la familia- reunieron alrededor de 4.400 firmas, que acompañaron con una carta dirigida a la jueza de Menores. Era para que se tenga "especial consideración" por este joven, dijo Gladis Cammisi, una de las impulsoras del pedido. "No se pide que no lo juzguen, sino asegurar la integridad física del chico, para que tenga un tratamiento adecuado". El reclamo se ampara en la evidencia de que "la violencia familiar es un flagelo que corroe" y Mezzalana "es una víctima que se convirtió en victimario". También criticó que no hayan dejado circular la carta en la escuela a la que iba el adolescente.