Fábulas de Esopo

Entre la realidad y el mito, se ha establecido que Esopo nació en Frigia a mediados del siglo VI a. C., que fue esclavo, que era físicamente deforme, que logró su liberación, que viajó a Delfos con el encargo de entregar ofrendas para los sacerdotes pero, indignado por la avaricia y el fraude de éstos, los amonestó y ellos, en venganza, ocultaron en su equipaje una copa de oro consagrada a Apolo y lo acusaron de robo, de manera que los delfianos lo precipitaron desde la cima de la roca Hiampea.

Es el gran fabulista, que estableció los cánones del género y que fue imitado a través de los siglos. La mayoría de sus personajes son animales, convertidos en símbolos gracias precisamente al talento de Esopo (la astucia del zorro, la crueldad del lobo, la previsión de la hormiga) y sus cuentos tienden a una moraleja en la que constata algunos comportamientos humanos o resalta la práctica de las virtudes (la gratitud, la fidelidad, la dedicación al trabajo, etcétera) a través de sentencias claras y convincentes.

En traducción de Juan y José Bérgua, Losada editó las "Fábulas" de Esopo. Transcribimos a continuación dos de ellas. La primera se titula "La gallina y la golondrina" y reza: "Encontró una gallina unos huevos de serpiente y púsose a empollarlos cuidadosamente; una vez que los hubo calentado, rompió el cascarón. Una golondrina que la había observado le dijo:

"-íNecia! �Por qué crías a unos seres que cuando sean grandes empezarán por ti misma la carrera de sus fechorías?

"La perversidad no se deja domesticar ni aun a fuerza de bondades".

La otra fábula se titula "El toro y las cabras montesas" y dice: "Un toro perseguido por un león se refugió en una cueva donde se hallaban unas cabras montesas. Acometido y corneado por éstas, les dijo:

"-íSi aguanto vuestros golpes no es por miedo a vosotras, sino por miedo al que está a la puerta de la cueva!

"Sucede que a menudo el temor de otro más fuerte nos hace sufrir las ofensas de uno más débil que nosotros".