Europa ya tiene un nuevo Tratado

EFE

Los líderes de los 27 países de la Unión Europea han firmado hoy en Lisboa el Tratado de reforma de la UE, que sucede a la fracasada Constitución, y que pretende mejorar el funcionamiento de sus instituciones y fortalecer la posición de Europa en un mundo globalizado.

Todos los jefes de Gobierno de los países comunitarios, con excepción del británico Gordon Brown, asistieron a la ceremonia de la firma en el claustro del Monasterio de los Jerónimos de Lisboa.

El primero en rubricar el nuevo Tratado fue el primer ministro belga, Guy Verhofstadt, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores, Karel de Gucht.

La firma comenzó tras la interpretación del Himno a la Alegría por el coro infantil Academia de Amadores de Lisboa, y después de que el primer ministro portugués, José Sócrates, anfitrión de la ceremonia, y los presidentes de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y de la Eurocámara, Hans-Gert Pottering, pronunciaran sendos discursos.

Sócrates consideró que el nuevo Tratado rubricado hoy permitirá a la Unión Europea encarar el futuro con confianza y aumentar la eficacia de las instituciones comunitarias, ya que responde "a la mejoría de la eficacia en el proceso de decisión".

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, pidió a los Gobiernos de la Unión "valentía" en el proceso de ratificación que debe seguir a la firma del Tratado, que debe entrar en vigencia el 1° de enero de 2009.

Para el presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pottering, el documento rubricado hoy es el instrumento que permitirá que Europa entre plenamente en el siglo XXI y pueda hacer frente a los desafíos del mundo actual.

La cantante portuguesa Dulce Pontes puso el broche final musical a la ceremonia con la interpretación de "Canción do mar" y "Amar Portugal".

La ceremonia tuvo un marco histórico y majestuoso en el claustro del Monasterio de los Jerónimos, decorado en blanco y azul "comunitario", con la proyección de la bandera europea en sus arcos y el reflejo, sobre la mesa de la firma, de la imagen de las banderas nacionales en el momento en el que los mandatarios rubricaban el Tratado.

Tras depositar sus firmas, los líderes posaron para la foto de familia, delante de la fachada principal del monasterio, y luego se trasladaron en uno de los clásicos tranvías lisboetas al cercano Museo de Carruajes, donde la presidencia portuguesa les ofreció un almuerzo.

Se prevé que el primer ministro británico, en su país por una sesión parlamentaria, se sume entonces a los demás dirigentes y firme el Tratado.

La firma de hoy pone fin a siete años de tensas negociaciones en las que el proyecto inicial de dotar a la UE de una Constitución fracasó tras el "no" de franceses y holandeses en sendos referendos, a los que se unieron las resistencias de países como el Reino Unido y Polonia.