Más allá de la tradición y de cuán amplio o estrecho sea el bolsillo, la Navidad es ocasión de regalos, atenciones y gestos cariñosos; y, por tanto, también de renovadas expectativas. Desde la ilusión infantil de que un señor de gorro rojo y larga barba recompense el buen comportamiento del año, hasta el deseo de reconocimiento en los adultos, los regalos navideños movilizan las emociones, son vehículo de otros mensajes tan variados como esos que bajo el moño agradecen, felicitan, reconfortan o dan aliento.
Por tanto, más allá de su tamaño y valor comercial, lo importante es llegar al otro con un gesto tierno, aunque sea algo tan simple y valioso como un apretón de manos, un abrazo o un llamado telefónico a quien no vemos desde hace tiempo.
Según la psicóloga Griselda Heredia Vargas, la expectativa que esconden los regalos en la niñez más temprana "está ligada a la fantasía. Sucede en ese tiempo en que aún no se discrimina del todo entre realidad e ilusión. Los juguetes aún están relacionados a lo mágico, a la expectativa y la curiosidad de esa existencia de Papá Noel que no sabemos qué va a traer... Por eso, los chicos depositan su fantasía y toda su ilusión en el arbolito".
Pero más allá del monto y sofisticación del regalo recibido, cada niño se manifiesta durante todo el año a través de sus intereses, gustos y deseos. Por eso, hay un regalo acorde para cada uno.
Desde hace tiempo, los días cercanos a la Navidad son los de mayor trabajo para las jugueterías, "porque es la fecha en que los papás y abuelos buscan regalos más importantes en comparación con el Día del Niño e, incluso, a los cumpleaños", explicó Gustavo Pizzico, propietario de la juguetería que lleva su apellido. Es que son fechas en que los juguetes siembran sonrisas que no suelen ser proporcionales al precio por ellos pagado.
Así, por ejemplo, más de un padre esmerado se habrá sorprendido al advertir que su hijo resultó más contento por el paquete que por su contenido, o las risas que se pueden sembrar sin gastar mucho con una simple pelota.
Algunos padres se animan y sorprenden a sus hijos con "juegos para compartir, para enseñarles aquello que los entretuvo a ellos cuando eran chicos. Ésos son los momentos que se convierten en mágicos, porque la diversión compartida se vuelve un recuerdo inolvidable", opinó el comerciante.
A veces los grandes buscan para sus hijos los juguetes que éstos conocen a través de la TV, porque los chicos facilitan la elección del regalo mediante un pedido específico. Así, los hay desde los $ 12 y hasta más de $ 300.
Para los aficionados a los personajes animados, existen distintas líneas de juguetes. Van desde los muñecos de tela para los más chiquitos, hasta los articulados que reproducen la música de su programa televisivo favorito, pasando por juegos de mesa y hasta lapiceras y lápices con su figura.
Lo mismo sucede con la muñeca clásica para las nenas, porque se pueden encontrar desde peponas hasta las articuladas -con y sin novio-, desde los $ 17.
Desde la "Princesa de la isla", que abre una llamativa cola de pavo real en su vestido y canta la melodía de la película, hasta aquélla que va al gimnasio con una amiga o es doctora, dueña de una chocolatería o una heladería, las grandes firmas jugueteras amplían día a día su espectro de muñecas y precios, para que ninguna nena quede sin la suya.
Para quienes aceptan un consejo, lo ideal es, según Gustavo, "prestar atención a cómo es cada chico; cuáles son sus aspiraciones y sus gustos". Si disfruta jugando en su casa, solo o con sus hermanos -si los tiene o no-; si prefiere socializar y salir a jugar con amigos...para todos existen diferentes formatos de juguetes adaptados a su personalidad y también -claro- a lo que quiera y pueda su papá.
Al comenzar a transitar la etapa de la adolescencia, suelen acrecentarse las exigencias de los hijos, "y los pedidos suelen estar más relacionados con algo concreto", comentó la psicóloga Heredia Vargas.
Así, por ejemplo, los deseos teens varían de acuerdo al sexo. Los pedidos más frecuentes en las adolescentes se relacionan con prendas de vestir, cuyos valores parten de los $ 39 para remeras, polleras de jean desde los $ 60, jeans que oscilan los $ 100 (de acuerdo a las marcas), mallas y bikinis -desde los $ 69- y, las más pedidas, las bermudas: desde los $ 69.
También están muy de moda las agendas -desde los $ 15 y boxers para usar debajo de la pollera o el jean, cuyo valor ronda los $ 20.
Los varones, en cambio, abandonan la etapa lúdica tiempo después que las nenas, y hasta más o menos los 14 prefieren juegos de video, desde su versión en Family Game o Sega, hasta la más alta definición con Play Station I, II y III. En éstos, la variedad es tal que propone, como novedad, juegos interactivos para que los chicos puedan disfrutar del tenis o ping pong paleteando frente a la pantalla.
Las opciones más certeras y las más clásicas son aquellas relacionadas con el deporte, que estimulan las actividades físicas dentro del hogar o al aire libre. Las pelotas de fútbol son un buen obsequio para todas las edades (aún después de los 15), al igual que los aros de básquet, los puching-ball para boxeo (que se venden en diferentes tamaños y con guantes incluidos); metegoles de acrílico -desde $ 115- con patas metálicas, varillas y jugadores en metal, y pool para jugar en mesa o apoyar en el piso. Su valor parte de los $ 80.
A esa edad en que los hijos ya pasan a ser padres, o incluso antes, cuando la realidad no deja tanto lugar a la fantasía, llega un momento en que la Navidad sensibiliza fibras interiores y alegría de antaño se convierte en la emoción del encuentro familiar, el abrazo de un amigo o la lágrima que brilla por aquel que ya no está. Para todos aquellos, los regalos de esta fiesta son importantes por el simple gesto de regalar.
Por ello -y aunque muchos hombres pretendan negarlo-, los presentes son importantes más allá del tamaño y de su valor comercial. Desde un buen vino en agradecimiento, al reproductor de DVD que disfrutará toda la familia, las ofertas se multiplican y los deseos se acomodan para entrar todos juntos en un mismo bolsillo.
Para aquellas personas que tienen un poder adquisitivo más estrecho, pero que no quieren privarse del placer de regalar, el regreso de la bijou posibilita quedar muy bien con la mujer amada obsequiando algún accesorio de la amplia variedad que existe en el mercado: aros desde los $ 6 y collares desde los $ 10, que pueden hallarse en casas del rubro y ferias artesanales.
Para los bolsillos más holgados, allí están las joyas: anillos de plata desde los $ 30, y de oro desde los $ 70.
Las carteras suelen ser una buena variante porque las hay de todos los precios y tamaños: desde los $ 20 en cuerina hasta los $ 600 en cuero genuino. Las prendas de corsetería, como camisones y batas de seda o algodón, son un obsequio fino que va desde los $ 80 en adelante, según la tela y el modelo.
Los zapatos y las sandalias también lo son, pero requieren conocer el número de la destinataria.
Otro regalo muy valorado por la mujer es la ropa. Desde la diversa variedad de prendas para tiempo libre -que hoy están de última moda- hasta un vestido para lucir en Nochebuena, será un lindo obsequio que despertará una sonrisa. Lo mismo la lencería o un buen traje de baño.
Lo cierto es que, en todos los casos, bajo el moño se expresan los deseos y el amor. Y el regalo navideño no deja de ser un detalle a valorar por el simple gesto de acordarse de una persona y elegir algo para ella.
En las fiestas de fin de año, el cliente de las vinerías se inclina generalmente por la línea de presentaciones especiales en estuches de cartón o tubos metálicos, especialmente preparados para regalos.
Algunas bodegas lanzan al mercado líneas de estuches especiales y otras, más pequeñas, comercializan la misma línea a la que nos tienen acostumbrados.
Según explican en la vinería Baco, la principal línea de estuchería se observa en Bodega Trapiche, con cajas de madera que incluyen decanters, copas, y hasta sencillos estuches de cartón, que van desde los $ 23 e incluyen 2 varietales (Cabernet Sauvignon y Malbec).
En cuanto al consumo de varietales, la gente se va animando a probar nuevas opciones: Cabernet Franc, Petit Verdot y Tannat, por ejemplo. Uno de los principales recomendados es el Angélica Zapata Cabernet Franc, de Bodega Catena Zapata.
La casa recomienda tener cierta precaución con las bodegas boutique, puesto que no siempre Y explica que suele suceder que el vinotequero las recomienda por su margen de ganancia, que oscila entre el 50 y el 80%, mientras que con los vinos comerciales el margen es de como máximo, de un 35%. "El argumento de vinos de supermercado ha perdido fuerza hoy día -aseguran-, porque las bodegas grandes elaboran vinos de bajo precio y tienen estructura para comercializarlos a bajo precio por los grandes volúmenes que venden, pero ¿quién asegura que un vino boutique de $ 10 es mejor que un vino de una bodega industrial?. Eso no es cierto: seguramente el vino de una bodega industrial o normalmente llamada comercial o de góndola es de mejor calidad o más estabilizado que una bodega familiar, porque ésta tiene la estructura para producir un vino de similares características todos los años".