Y sí, eso es lo que tiene mental, física y tácticamente Martín Basso para hacer fácil lo difícil. Quienes conformamos el ambiente de las carreras de autos, sabemos que un circuito callejero, ya sea ancho, corto, largo, con pocas o muchas vías de escape, siempre es muy riesgoso. Las maniobras que deben realizar los pilotos son casi siempre al límite, inclusive, tratan de desafiarlo y por lo general terminan contra los duros paredones.
Recientemente, en una charla de amigos que tuvimos en un encuentro social, Basso me comentaba que el hecho de haber corrido en varios trazados urbanos internacionales -14 veces en total: dos en Canadá, también en Long Beach, Houston, Calabria, Piriápolis, Florianópolis y éste de Punta del Este-, le dio una experiencia invalorable y para muestra...
Girar por espacio de unos 50 minutos, acosado en algún momento por nada menos que el campeón Rossi, sin cometer el mínimo error, habla a las claras de que "Martincho" se ha convertido en todo un idóneo piloto en trazados ciudadanos.
Como en los grandes acontecimientos, un júbilo inmenso causó el triunfo de Basso en todo Rafaela y nuestra provincia, pero fundamentalmente en el seno de su familia. "Podés creer, a Martín lo eduqué para que sea empresario o corredor y me salió un "callejero'", esgrimió con su gran sentido del humor el Ingeniero José Luis Basso, padre del ganador a El Litoral. A su regreso al aeropuerto rafaelino, muchos simpatizantes aguardaban para festejar junto a Martín el logro obtenido horas antes. Y para coronar un fin de semana inolvidable para él, su familia le tenía reservada otra sorpresa: su perro ("Figo"), extraviado hace algunos días, fue encontrado y recibió a su dueño con una inmensa alegría.