De la redacción de El Litoral
En plena vuelta de honor y cuando ya saboreaba un trabajado triunfo en el cierre del TC 2000 en Punta del Este, Martín Basso detuvo su Ford Focus a un costado del cerco perimetral y festejó junto a unos 150 simpatizantes que viajaron especialmente desde Rafaela para alentar a su piloto. "Mirá, yo no sabía que en el viaje hacia Punta del Este estaban incluidos hasta algunos gerentes de Válvulas 3B. Pero bueno, fue algo muy lindo. La empresa colaboró con todos ellos para que pasen unos buenos momentos y sabés que por un imprevisto llegaron cuando ya estaban en la vuelta previa. Lo que más nos interesa es que festejen y fijate vos, justo ganó Martín y estaban todos muy felices", manifestaba el ingeniero José Luis Basso, cuando El Litoral lo consultó anoche acerca de los momentos que vive la tradicional familia de la Perla del Oeste.
Mientras, el brillante ganador del Coronación en territorio uruguayo, sostuvo: "Estoy muy feliz por el triunfo y por conseguir el objetivo que era quedarnos con el subcampeonato. Además, porque tengo a mi lado a dos de los mejores pilotos del país: Matías Rossi y Christian Ledesma. La carrera fue muy complicada en los reinicios porque no me le podía despegar a Rossi, salvo después de la primera neutralización. Ahí me escapé, pero salió de nuevo el auto de seguridad. El toque del principio de Rossi lo sentí bien, pero fue leve y no me perjudicó en nada. El auto mantuvo el ritmo así que le di con todo y respondió muy bien. En un comienzo no éramos tan optimistas, tampoco pensábamos que nos iba a ir tan bien. Hicimos un importante trabajo y más que nada acertamos en los cambios, creo que por ese lado está la clave de que nos haya ido tan bien", reflexionó Martín Basso, vencedor de Punta del Este.
Aferrado a la corona de campeón, Matías Rossi, segundo en la competencia de ayer, argumentó: "La carrera fue muy buena, me sorprendió Martín en la largada, salió muy rápido y no me dio chances de ponerle el auto. Largó muy bien; después recibí un golpe de "Pechito" López y lo toqué a Basso, ahí en mi auto se rompió gran parte de la trompa, pero pude seguir toda la carrera así. Había un lugar de sobrepaso en la curva uno, pero yo no lo pude aprovechar, más que nada porque en ningún momento me le pude poner a tiro a Basso", contó.
A su vez, el tercero de la carrera, Christian Ledesma, comentó: "Hicimos una buena carrera, el auto fue mejorando cada vez que lo poníamos en pista. Salí muy tranquilo para correr esta carrera, pude pasar rápidamente a Emiliano Spataro en la largada y después fuimos avanzando de a poco. En un momento Fontana salió muy pegado a Rossi y terminó dándole al paredón. Tuve que hacer un gran esfuerzo para esquivarlo, a partir de ahí mi auto fue perdiendo rendimiento. Igual estoy conforme porque peleamos el subcampeonato hasta el final y eso es mérito del equipo", finalizó.
El santotomesino Damián Pereyra se encontraba -al cierre de este envío-, "en estado reservado" en una sala de terapia intensiva de un sanatorio de Punta del Este, después de sufrir un fuerte golpe contra un paredón durante la competencia de la fecha final de la Copa Mégane, que se desarrolló ayer en el circuito callejero de Punta del Este. El corredor inclusive sufrió un paro cardiorrespiratorio que pudo superar a través del trabajo realizado por el Dr. Bressi y sus colaboradores, cuando era trasladado a la clínica. Ya en el sanatorio Mutualista Cantegril, donde se le realizaron diversos estudios y una tomografía computada, se determinó que "no tenía lesiones óseas y que no presentaba lesiones graves. Esperamos que vaya recuperándose paulatinamente", declaró el médico responsable de la sanidad del TC 2000.
Pereyra fue sacado del auto ya sin conocimiento y según admitieron fuentes médicas en el traslado al Cantegril, sufrió la crisis cardiorrespiratoria que los facultativos lograron revertir. Al momento del accidente, Pereyra ingresaba en la última vuelta de la final de la Copa Mégane, cuando su auto después de rozar el paredón interno le dio de lleno al murete del otro costado.