Hasta el 6 de enero en el pabellón Berni del Centro Cultural Borges se exponen 9 obras del santafesino José Ignacio Pfaffen, organizada por la galería Braga Menéndez y curada por Carlos Herrera.
"Expongo una síntesis de todo mi trabajo. Llevé un poco de líneas de abstracción, hay una línea un poco más ingenua, otra más decorativa y floral y otras obras más personales o vivenciales", cuenta el expositor que se siente halagado porque acaba de inaugurarse al lado de su muestra una de Joan Miró.
La exposición se denominó "Fresco y dulce" y según el autor trató "de hacer una mixtura y concretarla en una sola sensibilidad que habla de la frescura y del sabor dulce, que se puede asociar al sabor del río o al de una fruta, con el verano y el calor".
"Llevé los trabajos en papel porque están relacionados con la línea del pincel, que es la línea más viva y vital de mis producciones".
Pfaffen siguió estudios de teatro y pintura y cine en la adolescencia, hasta recibir la licenciatura en Bellas Artes (orientada a la teoría y crítica), en la Escuela de Bellas Artes de la UNR.
Cuenta que siempre pintó: "Cuando dibujaba y hacía enchastres sentadito en un banco mientras mi abuelo Antonino Noseda (poeta y artista plástico) elaboraba hermosas tallas en madera en una quinta de Colastiné", recuerda.
Hoy, desde hace más de 2 años, cuando finalizó sus estudios, José Ignacio decidió volver a trabajar su pintura en esa misma quinta: recuperando la sensibilidad que le brindó el paisaje del Litoral en sus primeros años de vida, rodeado de animales de granja y aves exóticas con una tupida vegetación en donde todo parece explotar y desinflarse por tanta humedad y calor.
Participó en varios salones de carácter nacional, la mayoría en el campo cultural rosarino, en la estructura museística de Macro-Castagnino. Fue premio estímulo del Salón Nacional de Pintura Proa en San Nicolás de los Arroyos-2006 y en este año integró el Salón de Pintura Novel en Galería Fivars, Monte Pego, España. Trabajó junto a Carlos Herrera en la dirección del proyecto Marasca Trip Gallery y la gestión de proyecto Ego (Madrid).
Así define su trabajo: "Tiene muchas influencias pero a la vez es muy personal en la búsqueda de la sensibilidad que trato de generar. Me preparo casi metalmente, cada vez que me siento a trabajar, tiene que ver con una búsqueda, ya sea escuchando determinada música, rodeándome de determinadas imágenes e información y trato de armar un espacio de laboratorio", sostiene.
"Y los elementos que lo integran -sigue- por más que parezcan un gran desorden tienen un equilibrio".
Más adelante habla de sus influencias: "La cultura china, me gusta la obra de Florian Paucke, y me gusta mucho todo lo que es la imagen contemporánea con la que trabajan los diseñadores actuales, una mezcla de los años de estudio, de la facultad".
En Santa Fe, expuso en el espacio de arte Imago y actualmente asiste al taller de cerámica en el barrio La Guardia para aprender sobre el lenguaje del arte prehispánico en América. Proyecto que se encuentra financiado en una beca otorgada por la Fundación del Nuevo Banco de Santa Fe.
DE LA REDACCIÓN DE EL LITORAL