El ajetreo es constante en el 5to piso del Centro Cívico. Del despacho de la titular de la cartera educativa sale y entra gente. La nueva ministra permanece contados días en su oficina a raíz de los permanentes viajes por el interior provincial para presentar el plan de recuperación de edificios escolares. Una de las promesas de campaña de Hermes Binner.
Por fin, Elida Rasino se hace un espacio para la entrevista periodística. Un fuerte perfil social tiñe su discurso. Y no es casual. Tuvo una amplia experiencia de trabajo en la secretaría de promoción social de la Municipalidad de Rosario, donde además cumplió otros cargos.
Entre sus metas figura "garantizar que el chico vaya a la escuela, más allá del comedor". Sostiene la necesidad de recuperar el "aspecto pedagógico" de la institución educativa y para conseguirlo, considera que los comedores no deberían funcionar más en la órbita escolar.
Aclara que ese objetivo debe darse como decantación de un proceso de intervención sobre las problemáticas sociales que se está preparando desde el "gabinete social", integrado por varias áreas de gobierno, entre ellas, Educación.
Rasino es licenciada en educación física, tiene un postítulo en planificación y gestión de la educación y un posgrado en gestión de políticas públicas. A 20 días de asumir al frente de uno de los ministerios más complicados en la relación con los sindicatos, asegura no sentir presiones. "Hay como un cliché alrededor de eso. Pareciera que cuando se habla de educación no se puede hablar de otra cosa que no sea de conflicto, y tenemos que poder hablar de educación", sostiene.
-�Cómo se hace para poner el acento en lo pedagógico en contextos de vulnerabilidad: con docentes agotados, desahuciados porque en 5 horas no pudieron dar ningún contenido, porque los chicos están incontenibles o agresivos?
-Es una situación muy compleja que se ha ido agravando durante décadas, pero no se ha llegado a un punto límite. Siempre se puede estar peor. Es muy importante tener el recuerdo de cuando era mejor, porque nuestro país -a diferencia de otros hermanos latinoamericanos- tiene registro de una sociedad más igualitaria, de una buena escuela. Pero el primer elemento es tomar conciencia de que esta situación no es normal y no es lógica. A partir de ahí podemos empezar a trabajar por lo contrario porque tenemos muchas condiciones para que las cosas sean diferentes.
Y en eso estamos trabajando como gobierno, que es juntar las voluntades de los distintos ministerios, los recursos de los distintos ministerios y armar programas comunes. Esto es diferente a articular entre ministerios, y a que cada uno llegue con su proyecto a ver cómo aporta el otro. Estamos poniendo entre todos el problema sobre la mesa, analizando su naturaleza y la respuesta que debería tener. Después veremos cuáles deberían ser los recursos con que cuenta cada ministerio para enhebrar esa respuesta y darle un sentido a través de un grupo de programas.
-Dentro de ese marco general �cuál sería el eje a desarrollar en materia educativa?
-Esto nos daría la oportunidad de que cada ministerio recupere su identidad, porque acá lo que nos ha pasado, no sólo con educación, sino también con salud y otras áreas es que han tenido que ir modificando su perfil en función de encontrar que los problemas son complejos. En vez de atacarlos entre varios ministerios, o en el caso de los municipios entre varias secretarias, cada uno fue desarrollando competencias que les son propias a otras áreas. Se terminó distorsionando el sistema, porque cada vez se necesitan más recursos, más personal para incursionar en otras áreas. La idea, entonces, es decir: a educación, le toca garantizar que los chicos en la escuela aprendan a leer y escribir; a salud, garantizar que la gente esté vacunada, que haya un seguimiento del parto; a vivienda, construir las casas. Sin hacer reduccionismos, cada ministerio tiene que ir recuperando su identidad. En ese camino, estaríamos buscando como meta la posibilidad de que todo lo que hoy la escuela toma de la cuestión social pueda ser abordada desde estos programas.
-El año que viene comienza la transición en la implementación de los cambios dispuestos por la Ley Nacional de Educación �Cómo está posicionada Santa Fe para iniciar el proceso?
-Todos los adolescentes argentinos, a partir de la implementación de la nueva ley, tienen la obligación de cursar el secundario. Y la responsabilidad de los gobiernos provinciales es garantizar que tengan su banco. Lo que vemos es que no es necesario construir nuevas escuelas para esto. Puede hacer falta crear alguna secundaria, pero el punto neurálgico no es ése, sino la organización que tiene que tener el pase de aquellos chicos que terminan 9no. año de EGB (actual 2do. del secundario) y tienen que pasar a otra escuela porque la suya no tiene los otros tres que faltan de la escuela media. Estos enlaces son los que vamos a ir haciendo y durante todo 2008 tendremos tiempo para completarlos y darles formato institucional.
Ruralidad
Los cambios educativos estipulados por la nueva ley no serán tan fáciles de implementar en las escuelas rurales, donde hasta el momento el tercer ciclo (de la ex ley federal) se dicta bajo la modalidad de itinerancia. "Implementar el secundario obligatorio en educación rural será complejo y todo un desafío", dijo Elida Rasino. "Estamos viendo la posibilidad del sistema de alternancia en algunos casos, que nuclee a varias escuelas. En algún otro, que los chicos viajen en lugar de generar todo un secundario para dos o tres alumnos. En otras escuelas, puede subsistir la itinerancia. Seguramente van a convivir distintas modalidades", adelantó.
Mariela Goy