Romina Kippes, periodista científica
Comunicar la ciencia es ayudar a decidir
La Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva convocó por primera vez a periodistas científicos a un certamen nacional. Y ganó la santafesina Romina Kippes, con la revista Conciencia. Una buena excusa para dialogar sobre esta faceta, para muchos desconocida, de la comunicación.

¿De qué manera se pueden comunicar los avances científicos para que sean entendidos por todos? ¿Cuáles son los aportes de la ciencia a los temas urgentes y a la vida cotidiana? ¿Cómo difundir la tarea de los investigadores de una manera amena sin perder el rigor que exige cada especialidad? Son algunos de los interrogantes que se planteó Romina Kippes cuando comenzó a ligar su título universitario al de una especialización que aún no termina de incorporarse a la trayectoria académica ni en los medios de comunicación, la de periodista científica. Y por esa condición, desarrollada en la revista Conciencia, recibió en noviembre el Premio Nacional Secyt, que otorga la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

El organismo premió la edición N° 17 de la publicación, dedicada a "Súper Alimentos". La distinción fue creada este año y el premio consiste en un viaje a un centro de investigación a cualquier país del mundo. "Todavía no decidí adónde, pero no voy a variar mucho entre Europa o la costa de Estados Unidos", afirma en diálogo con El Litoral, sin dejar de destacar el "esfuerzo, la creatividad y la calidad del equipo" que compone la revista, a pocos días de haberse hecho cargo de la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad Nacional del Litoral.

Fuera de los laboratorios

En los currículos prácticamente no se tiene en cuenta esta faceta del periodismo; "hay especializaciones y másters en el Gran Buenos Aires, el Instituto Leloir es un gran formador de periodistas científicos", pero "es una deuda pendiente en las universidades, sobre todo si se tiene en cuenta que se está convirtiendo en un área fuerte de la comunicación en los últimos años".

Con la premisa de "pensar el hecho científico como noticia y no sólo como un hecho académico", se hizo cargo de la edición de la revista Conciencia, en reemplazo de su fundador, Alberto Trossero.

Acerca de la aceptación de los científicos del cambio que implica difundir a públicos masivos sus tareas, admite que "es un camino paulatino, que se hace con el tiempo. De cualquier manera, hay una muy amplia aceptación en una gran parte de la comunidad científica y ciertas reticencias, en otras". Sobre estas últimas agrega que "todavía hay gente que prefiere no dar a conocer lo que hace por temor a que lo tergiversen o a que sus pares vean mal ese trabajo", aunque -aclara- son los menos. "Cada vez más científicos, y las nuevas generaciones ni hablar, tienen el compromiso de dar a conocer lo que hacen, no por una cuestión de ego, sino porque lo están haciendo con fondos públicos".

En la Argentina, la mayoría de las investigaciones está solventada por el Estado y las universidades: el Estado, a través de la Secretaría de Ciencia y Técnica y de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología, y las universidades, con un porcentaje altísimo en la proporción de subsidios que se entregan para esta actividad. "Muy tímidamente, comienzan a hacerlo las empresas privadas".

Una relación estrecha

¿Qué sabe la gente de ciencias?, se preguntaron la Secyt en dos encuestas nacionales y la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia, en su propia consulta sobre territorio santafesino. Y del resultado de esta última surgió, como llamativa, una disociación entre los temas de interés -como pobreza o energía- y la ciencia, "cuando, en realidad, está indirectamente trabajando en muchos casos para solucionar temas urgentes" (ver El dato).

Un ejemplo es el desarrollo de alimentos de interés social, "como un pan fortificado o un guiso o un alimento tradicional que se convierte en otro con más proteínas. De esta manera, se está favoreciendo la solución a problemas como el hambre". Kippes admite que "entre uno y otro tema hay mucho en el medio: decisiones políticas, fondos públicos, pero indirectamente existen muchas cosas que se hacen para solucionar temas urgentes".

Fortalecer el área académica y que los medios tomen conciencia de la importancia del periodismo científico son, para Kippes, dos cuestiones pendientes. "Los temas científicos requieren mucho tiempo; tenés que estudiar, prepararte, para hacer una nota hay que consultar, hacerla ver. No se toma conciencia de que es un área a desarrollar, con decisión política".

En su opinión, es posible desmitificar que la ciencia pertenece sólo al laboratorio. "Cualquier problema urgente y cotidiano puede ser visto desde la óptica de la ciencia. Y esta perspectiva aporta a que la gente que lea el diario pueda incorporar elementos que le permitan evaluar mejor lo que está sucediendo".

En el caso de las papeleras, ejemplifica, "habló todo el mundo y muy poco, los científicos. Y el discurso del científico habría servido para que la gente leyera, incorporase argumentos para determinar por sí misma si las papeleras son o no contaminantes. En esto de formar ciudadanos libres, que puedan pensar por sí, que puedan elegir con absoluta conciencia lo que están haciendo, el periodismo científico juega un rol fundamental".

La encuesta en Santa Fe

Un estudio desarrollado por la Subsecretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia (Subcyt) reveló que el 41 % de los santafesinos no observa una vinculación entre ciencia y tecnología, y pobreza (otro 5 % no respondió).

La "Encuesta sobre percepción de la ciencia y la tecnología en Santa Fe", fue financiada por el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Los encuestados sí relacionaron con la ciencia y la tecnología temas como la salud, el uso y aplicación de la energía, la educación y el medio ambiente.