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Edición impresa del 09/01/2008 | Opinión Opinión

¿Por qué hay hombres gays?

¿Por qué hay hombres gays? Ésta es la pregunta que el zoólogo británico Desmond Morris trata de responder en su último libro, "El hombre desnudo: un estudio del cuerpo masculino", en el que explica el "salto" de la niñez a la adolescencia que determina de por vida la orientación sexual.

Para Morris, autor también de "La mujer desnuda: un estudio del cuerpo femenino" (2004), los hombres homosexuales no consiguen romper en un momento crucial de la vida la etapa de la niñez en la que predomina exclusivamente el juego entre varones.

Los niños y las niñas permanecen separados en un intenso período educativo, desde los cinco años de edad hasta la adolescencia.

En esa etapa, los niños y las niñas tienen estrechas relaciones con sus pares, pero la llegada de la adolescencia trae consigo una explosión hormonal que les lleva a interesarse por el sexo opuesto, según analiza el experto.

Sin embargo, los chicos homosexuales tienden a quedarse en esa "fase de separación" de géneros y no pueden dar el "salto".

"No pueden entender por qué los chicos, que participaban en juegos sexuales hacía unos meses, ahora están interesados en perseguir a las chicas", dice Morris, cuyo libro saldrá publicado el próximo enero y algunos de cuyos extractos ha publicado The Times.

Para entender por qué una persona gay no da el "salto", el experto recurre al análisis del zoólogo Clive Bromhall, que ha diferenciado cuatro tipos de hombres, entre los que está el homosexual, al que llama "ultratipo", una persona imaginativa, insegura e incapaz de dejar la fase de separación de sexos.

Este "ultratipo", según Bromhall, es una persona con una enorme imaginación, intelectualmente curioso y con unos resultados académicos por encima de lo normal.

Un hombre gay tiene muchas más posibilidades de alcanzar la educación superior y dieciséis veces más oportunidades de sacar un doctorado que un heterosexual.

Los otros tres tipos de hombres diferenciados por Bromhall son el que llama "alfa", despiadado, determinado, ambicioso, fuerte e intolerante; el "burócrata", más preocupado por su estatus social, aunque más cooperativo, y el "neotipo", más infantil y hombre de familia amante de la diversión.

Según Morris, puede haber distintos factores que influyen en la orientación sexual al entrar en la pubertad.

Los hombres homosexuales pudieron tener una experiencia desagradable con las chicas o quedaron obsesionados con otros niños como compañeros sexuales durante la "fase de separación".

"Se necesita una sacudida masiva de hormonas sexuales en la pubertad para romper con las lealtades de chicos con chicos, y si hay algunos factores sociales especiales de peso que añadir en ese momento, el salto puede quedar frustrado", considera Morris.

"Para él (gay), es imposible hacer el cambio porque no soporta dejar atrás lo que tenía", agrega.

Según explica Morris, el período educativo es algo que los primates no tienen, puesto que éstos alcanzan la madurez sexual en la mitad del tiempo que el hombre, pero -puntualiza- los monos tienen cerebros más pequeños y mucho menos que aprender.

A los monos, "les falta la `fase vital de separación' y nunca se les pone en esta posición vital de cambio de chicos-chicos a chicos-chicas", explica el zoólogo.

"El hombre desnudo: un estudio del cuerpo masculino" analiza también en detalle la forma en que las características biológicas del hombre han sido reprimidas o exageradas por las costumbres y los cambios en la moda.

Viviana García (EFE)





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