Llegan Cartas

Hacer un bien

Señores directores: Él murió en silencio, tal como era su personalidad. De perfil bajo, hablaba poco, pero en cada palabra dejaba una enseñanza. Se llamaba Nicolás Cosme, era profesor de Educación Física y vivía en Santo Tomé.

Se desempeñaba como entrenador del primer equipo de básquet del Club de Regatas cuando yo era joven y lo integraba. En esa época, la cancha de básquet de Regatas no era de piso de ladrillo como todas; estaba construida a cielo abierto pero con piso de madera y con tribuna de cemento.

Estaba situada enfrente de la actual sede social, pero ya desapareció dado que en su lugar actualmente pasa la autopista del ingreso a la flamante, hermosa y rápida avenida Alem. íEsas cosas que tienen los tiempos modernos! Bueno, dejo esa historia para entrar en la médula de esta carta, porque la enseñanza que deja es hermosa.

Con Nicolás Cosme a la cabeza, el grupo de jugadores de Regatas cruzábamos la calzada para ir a un entrenamiento en la cancha de enfrente, cuando a la mitad de la misma observó una piedra de bastante tamaño. Se detuvo, la alzó y la llevó lejos, donde ningún vehículo pudiera llevarla por delante y me dijo:

"Siempre que me levanto, procuro `hacer un bien'. Hoy no lo había podido hacer y no me sentía cómodo, ni normal, ahora que llevé esa piedra a lugar seguro, porque pudo causar un accidente, créame Carlos, me siento mejor".

íQué sublime enseñanza!

Si "todos los días" nos levantáramos como Nicolás Cosme, con la obligación de "hacer un bien" y hacerlo ípor más pequeño que fuera! qué grandioso sería. íQué hermosas serían nuestras vidas! íCuánto debemos aprender de esas tres simples palabras! íQué profesor y educador era Nicolás Cosme! Nosotros �no podríamos comenzar a imitarlo?

Prof. M. Carlos Visentín - DNI. 2.389.173. Ciudad.

Agradecimiento

Señores Directores: En el hospital Iturraspe, año a año vemos cómo los niños en tratamiento oncológico son colmados de juguetes y regalos, porque es en estas fechas donde gracias a Dios la gente trata de enaltecer sus buenos sentimientos.

Quisimos en este año embellecer la sala de Pediatría con la ayuda de los niños y las voluntarias. Por ello, en el sector de tratamiento armamos el Árbol de los Deseos. �Cómo funciona? En él los niños hospitalizados colocan una palomita con su nombre, edad y el regalito que desean recibir, lógicamente con los parámetros de que nuestros regalos no son de ninguna manera fastuosos.

La persona que desea cumplir alguno de esos deseos recibe esa palomita para su árbol de Navidad y entrega el regalito para ese niño, por ejemplo "J." (de dos años) pidió una mochila con rueditas, para que no le cueste cargarla cuando pueda ir a la escuela, o "D." (de 15 años) era jugadora de vóley cuando la sorprendió la enfermedad y como su sueño es poder volver a jugar, desea una pelota de vóley.

Cosas simples pero que marcan la diferencia entre poseer cosas y ver un sueño cumplido. Por la presente queremos dar las gracias a todos los que han colaborado -y que lo siguen haciendo- con nosotras y que Dios los colme con la más luminosa bendición, es nuestro deseo.

Voluntarias Mamás Sustitutas del Hospital Iturraspe - Ciudad.