Contrataciones
¿Por qué el Estado compra caro?
El titular de la Oficina Anticorrupción sostiene que el Estado debe estudiar cómo mejorar sus compras. Las licitaciones brindan competencia y transparencia pero a veces demoran la adquisición de bienes y servicios.

El titular de la Oficina Anticorrupción, Abel Fleitas Ortiz de Rosas, abogó hoy porque el Estado trabaje para "corregir" los puntos vulnerables de su sistema de compras, el confirmar el resultado de un estudio que reveló que el 75 por ciento de bienes y servicios que adquirió la administración de Néstor Kirchner fue sin licitación.

Ortiz de Rosas aclaró: "Yo no puedo decir que se hayan comprobado ilícitos porque a eso no se apuntaba" en la investigación que realizó el organismo que encabeza, y señaló que el relevamiento buscó establecer "cuándo se ha comprado mejor o cuándo se ha comprado peor y por qué razones".

"Y ahí han aparecido puntos vulnerables tanto en las licitaciones como en las contrataciones directas y la idea es seguir trabajando para seguir corrigiendo esos puntos", destacó el funcionario en declaraciones a radio Rivadavia.

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Métodos y ventajas

La investigación realizada por el área de Planificación de Políticas de Transparencia de la Oficina Anticorrupción, que se tradujo en el libro El estado de las contrataciones, concluye que el 75 por ciento de las compras y contrataciones de bienes y servicios que realizó el ex presidente Kirchner entre 2003 y 2005 fue por contratación directa y no por licitación pública.

Los funcionarios encargados de esas compras, ante la consulta de los responsables de la investigación, explicaron que recurrieron a la adjudicación directa porque se trataba de un monto inferior a los 10 mil pesos -como lo permite la ley en estos casos- y por razones de urgencia.

En sus declaraciones, Ortiz de Rosas subrayó que el extenso estudio trató de "responder algunas preguntas que son crónicas en la historia de la administración argentina, como por ejemplo: ¿por qué en la mayoría de los casos el Estado compra caro? Y esto más allá de que sea un sistema de licitación o de contratación directa".

"Analizando y comparando estos sistemas, hemos visto que uno no puede decir que la licitación pública arroja resultados más baratos, o la contratación directa más caros o inversos", puntualizó.

En ese sentido, advirtió que "uno encuentra datos de sobreprecios en unos casos o buenos precios en un caso, como en el otro. Lo que sí se nota -remarcó- es cuáles son los puntos débiles: en la licitación pública esos puntos débiles no tienen que ver con la corrupción, sino con la prolongación de los trámites", es decir, con la demora en hacer efectiva la operación.

"Esa prolongación hace que muchas veces los proveedores recarguen, hagan cálculos financieros o de inflación y entonces aparezcan sobreprecios que pueden no tener que ver con temas de corrupción, sino con cálculos de los proveedores por las demoras que se preguntan:" ¿Cuándo y cómo vamos a cobrar'?", se lamentó el titular de la OA.

Ortiz de Rosas insistió en advertir: "Teóricamente la licitación pública apunta a que haya mayor competencia, mayor transparencia y mayor economía, pero hay aspectos que a veces conspiran, uno es la demora, otro es que no hay suficiente publicidad del pliego". "Lo que señala el estudio es que la planificación de las compras anticipadas permite hacer mejores compras que si uno siempre anda apurado con la urgencia de decidir a último momento", indicó y tras insistir en que "ése es uno de los puntos débiles", llamó a corregir el procedimiento en pos de una mejora en el sistema.