Recomiendan vacunarse contra fiebre amarilla

Ante el reciente fallecimiento de una persona de origen brasileño como consecuencia de fiebre amarilla, autoridades sanitarias argentinas recomendaron a quienes viajen de vacaciones a ese país que se vacunen contra esta enfermedad.

Idénticas declaraciones realizó ayer en Casilda el ministro de Salud provincial, Miguel Ángel Cappiello, quien -consultado al respecto- opinó que "cuando se viaja a zonas endémicas de ciertas enfermedades y existen las vacunas correspondientes es conveniente inmunizarse en la aduana o los organismos nacionales de salud. Brasil es una de las zonas endémicas de la fiebre amarilla, enfermedad que es transmitida por el mosquito Aedes aegypti (el mismo que transmite el dengue). Por eso se deben tomar todos los recaudos". También recordó que "la vacuna se debe colocar con un tiempo prudencial para que genere en el organismo los anticuerpos".

Cabe mencionar que -desde hace varios días- el hospital de niños Dr. Orlando Alassia es el único efector de la ciudad autorizado para colocar la vacuna contra la fiebre amarilla. Por este motivo, es incesante la circulación de personas por el establecimiento de salud que brinda la dosis tanto a menores como a mayores de edad, con excepción de los niños menores de 2 años y las mujeres embarazadas, quienes tienen la contraindicación.

Por su parte, la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán (Anlis) explicó que la vacuna debe aplicarse 10 días antes del viaje a la zona considerada de riesgo para una efectiva protección, incluso si no media una epidemia. La vacuna es la medida más efectiva de prevención de enfermedades, ya que elimina el riesgo de muerte.

No obstante, sugirió que "ya en esa zona, es conveniente evitar todo lo posible el contacto con cualquier tipo de mosquitos, vistiendo mangas y pantalones largos; evitar los exteriores en horas pico de proliferación de mosquitos: desde el atardecer hasta entrada la noche; usar repelente en abundancia y renovar la aplicación cada 4 horas especialmente si estuvo en contacto con agua o si transpiró en abundancia".

Más allá de los casos aislados que pudieran producirse, el verdadero problema -una epidemia- podría ocurrir si los enfermos diseminaran el virus en sus ciudades de origen. Sin embargo, el organismo aclaró que tomando los debidos recaudos, principalmente a través de la vacunación, esto está muy lejos de suceder.