textos de Daniel Galilea. fotos de El Litoral.
Consumo eficiente y compras inteligentes. Esta es una de las mejores y más sencillas fórmulas para beneficiar, al mismo tiempo, la economía familiar y la calidad del medioambiente.
Cada vez consumimos más energía, y al ritmo actual sólo tardaremos 35 años en duplicar el consumo mundial y menos de 55 años en triplicarlo, según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA).
Según la misma fuente, los sectores de la vivienda y el transporte han sido los que más han incrementado su consumo energético en los últimos años en las principales ciudades del mundo. Por tanto, son dos sectores donde el ahorro puede tener un mayor impacto.
Si a ello se suma una compra y un uso más racionales de los elementos más frecuentes en la vida cotidiana, como son los alimentos y los medicamentos, se pueden "matar dos pájaros de un solo tiro": gastar menos energía y menos dinero.
Para conseguirlo, basta con incorporar una serie de hábitos a la rutina diaria y seguir algunos consejos básicos.
El agua es uno de los recursos más amenazados por el cambio climático y a la vez uno de los que más se derrochan en las casas. En verano, por las altas temperaturas de estas zonas, su consumo se multiplica; de allí que sea indispensable tomar ciertos recaudos para preservar el recurso.