En el mercado local
Es parcial la rebaja de precios de combustibles
Dos de las cuatro petroleras bajaron sus precios durante el fin de semana. Los estacioneros independientes alertan sobre el cierre masivo de expendedoras por la fuerte caída de la rentabilidad. Evalúan medidas.

En forma lenta pero progresiva comenzó a implementarse el fin de semana la rebaja en los precios de los combustibles líquidos, resuelta por el gobierno mediante un acuerdo con las petroleras, lo que les permitirá a estas últimas reanudar en breve la exportación de tales productos, una vez que se asegure el abastecimiento interno.

En las estaciones que dependen de las petroleras Petrobrás y Repsoll-YPF, de esta capital, podía observarse desde ayer dicha rebaja, con un promedio de 40 centavos en las naftas y 30 centavos en el gasoil.

En cambio, las estaciones de servicio de Sheel -que no acordó con el gobierno- y Esso -que si bien convino la rebaja con el gobierno nacional no trasladó aún los valores de octubre a los surtidores-, no habían aplicado dicha medida hasta el cierre de la presente edición.

Cabe recordar que el gobierno nacional acordó con las petroleras que si retrotraen los precios al 31 de octubre pasado, se volverían a autorizar las exportaciones que tantos conflictos generaron en el interior del país, donde la semana pasada se verificó el desabastecimiento o la llamada venta por cupos.

Ante la caída de la rentabilidad, no se descarta que los estacioneros comiencen a evaluar posibles medidas de fuerza, admitieron voceros del sector consultados esta mañana por este diario.

Preocupación

En tanto, el titular de la Asociación de Estaciones de Servicio Independiente (Aesi), Manuel García, advirtió en Rosario que si continúa la política de control de precios, en el país quedarán "sólo las 500 expendedoras que dependan directamente de las petroleras".

También acusó al gobierno y a las grandes compañías -a uno por los impuestos y por sus políticas, a las otras por la especulación exportadora, dijo- de ser responsables de la situación actual del sector.

Ante una consulta radial, García insistió en alertar que los congelamientos de precios le costaron al país el cierre de 3 mil estaciones de servicios -de las 6 mil que había en la década del 90-, y reconoció que un lock out patronal tendrá un "impacto relativo respecto de lo que se avecina".

"En los próximos dos o tres años, los 3 mil estacioneros que quedaron debilitados y no se pudieron rehabilitar, quedarán al borde del cierre. Esto marca un camino sin retorno", auguró.

Para el dirigente de Aesi, "el problema tiene dos componentes: uno impositivo, del que es responsable el gobierno, que quiere recaudar a mano llena, y por otro lado están las petroleras, que quieren tener más saldo exportable para venderle a los países vecinos. Ellos son los que se benefician con la rebaja de los precios en el mercado interno, y si para el consumidor hoy es una ventaja, pronto va a sufrir el peregrinaje en búsqueda de combustible, porque sólo van a quedar las 500 estaciones que dependan directamente de las grades compañías", apuntó.

García culpó a las petroleras de ser "los verdaderos formadores de precios" que ahora le ofrecieron "espejitos de colores al gobierno al decirle: yo te doy espejitos de colores y vos dejame exportar millones y millones de dólares".

Más adelante, calificó la medida del gobierno de retrotraer el precio de los combustibles al mes de octubre de 2007 como "política y mediática", ya que a su criterio "tiene un efecto positivo en el consumidor mientras las estaciones de servicio continuarán cerrando en la Argentina".

"Es muy raro que baje un producto tan importante como la nafta en un mercado que está en continuo aumento. Además, la inflación está por encima de los índices que el gobierno está anunciando a través del Indec. La medida en la que realmente habría que haber hecho hincapié es en el abastecimiento, el problema está ahí, en los cupos que las petroleras imponen a las estaciones de servicio y a todos los consumidores, que terminan por generar esta crisis de abastecimiento", concluyó.

Según testimonios

de estacioneros, hay una progresiva falta de rentabilidad en el negocio de ventas de combustibles, ya que sólo obtienen 15 centavos de ganancia por litro. Si se toma que el promedio en la zona está en unos 100 mil litros vendidos por mes, el estacionero obtiene una ganancia de 15 mil pesos, que en la mayoría de los casos alcanza sólo para abonar los sueldos del personal. Al respecto, Manuel García (Aesi) se preguntó: "�Por qué habrían de cerrar 3 mil estaciones de servicio si este fuera un negocio rentable?".

Citadas por

el gobierno, la reacción de las petroleras fue dispar: YPF, que comercializa casi la mitad del mercado argentino de combustibles, habló de "una decisión de la empresa acordada y consensuada con el gobierno" y ratificó que la baja se instrumentaría en sus 1.600 estaciones de servicio en todo el país. Petrobras y Esso no confirmaron ni desmintieron que hubiera habido conversaciones con el gobierno; mientras que la primera prometió que desactivará los aumentos de los últimos 70 días "dentro del menor plazo posible", la segunda sólo dijo que sus precios acompañarán a los del resto del mercado. Por su parte, Shell no respondió las consultas, pero fuentes cercanas a Moreno dijeron que la petrolera anglo-holandesa no estaba incluida porque "con ellos no hay diálogo".