El ministro de Economía, Martín Lousteau, retomará esta semana la ronda de diálogo con distintos sectores productivos, con el fin de alcanzar consensos que permitan implementar acciones que estimulen la inversión y la producción, armas con las que el gobierno pretende contener la inflación.
Tal como fue manifestado por distintos funcionarios, la política del gobierno para frenar la suba de precios es aumentar la oferta de bienes, distanciándose de propuestas más ortodoxas, como por ejemplo, frenar el impulso de la economía. Si bien todavía no fueron confirmadas las fechas, trascendió que a partir de esta semana Lousteau convocará a un segundo encuentro a empresarios vinculados con el sector agroindustrial y la cadena automotriz. Estas ramas económicas ya visitaron el Palacio de Hacienda en los últimos días de 2007, por lo que se espera que ahora comiencen a discutirse propuestas concretas.
Luego será el turno de textiles, farmacia, construcción y exportación de servicios, entre otros, siempre con la mira puesta en destrabar potenciales cuellos de botellas que pudieran frenar la expansión y, en consecuencia, impulsar los precios por falta de productos.
La mayoría de los empresarios que pasaron por Economía le reclamó al gobierno que instrumente políticas para facilitar el acceso al crédito, ante la manifiesta reticencia de la banca privada. Los industriales aseguran que existen posibilidades de inversión, pero que no encuentran el capital necesario para explotarlas.
El gobierno tiene en carpeta una serie de medidas, entre las que todavía posee un espacio la reformulación del Banco de Inversión y Comercio Exterior (Bice) o la directa creación de un nuevo banco de fomento, a semejanza del funciona en Brasil.
En ese sentido, el diálogo con el sector agroindustrial promete ser uno de los más ricos, debido a las posibilidades que se le presentan a la Argentina frente a la creciente demanda mundial de alimentos, impulsada principalmente por la inserción de China en el mercado de consumo.
La discusión gira en torno a cómo poder aumentar la capacidad de producción para aprovechar las condiciones internacionales, pero sin perder de vista la necesidad de mantener plenamente abastecido el mercado interno a precios razonables.
El gobierno lleva adelante una serie de planes con subsidios cruzados que apuntan a compensar la producción interna (para mantener precios) con las ganancias extraordinarias provenientes de las exportaciones.