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Uno. La escena sucede en la esquina de San Jerónimo y Obispo Gelabert, un día de mediados de semana a las 14. Un señor de unos 50 años, una señora un poco mayor y una joven, son los personajes que convergen en ese punto luego de sus responsabilidades matinales.
La mayor interroga a la cuasi púber: "Disculpe señorita, ¿usted qué colectivo está esperando?".
Dos. Otro día laboral. Varias personas esperan el 15 en 1ra. Junta y San Jerónimo desde las 13:45. Exactamente una hora después, cuando ya los usuarios intercambiaron nombres, malestares y opiniones varias, divisan el colectivo que llega al lugar.
Mientras subían al coche, el más joven de ellos (P.) increpa al chofer: "¿Hay algún problema que se demora tanto? ¿Es porque es enero? íEstuvimos una hora esperándolo!".
Inmediatamente, y como toda respuesta, el conductor se ataja: "Les advierto que el recorrido sufrirá una modificación. Sólo llegaremos hasta Gorriti y Facundo Zuviría, no podemos llegar a la parada". Con esto, les aclaraba que no continuaría hasta el final habitual de esta línea, en avenida Peñaloza y Facundo Zuviría.
El joven se sentó cerca del asiento del chofer, que finalmente le confesó que le era imposible concluir el trayecto porque el "bondi" estaba averiado: "El tanque de gasoil iba tocando el asfalto", contó P. A pesar del problema, esa unidad transitaba las calles gracias a que "se hizo la revisación técnica y se habían habilitado todos los coches".
Cuando llegaron al sitio anticipado, los pasajeros descendieron y aguardaron otros 15 minutos más hasta que llegó el próximo 15 bis.
Tres. Sábado 19 de enero en Punta Norte, barrio de 300 unidades habitacionales construido por la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo para personas afectadas por la catástrofe hídrica, por Peñaloza al 10200.
Entre las 7 y las 8:30 de la mañana, cerca de 30 vecinos se acercaron a la esquina de Azopardo y La Salle para esperar el 15 bis que los llevaría al trabajo. En todo ese tiempo, nunca apareció: "Todos nos quedamos sin ir a trabajar, supuestamente a esa línea la contrató un gremio para trasladar su gente y nunca apareció por el barrio". En total, estuvieron dos horas sin el servicio público ("¿esto es un servicio público?").
Más allá de esto, un dato para nada menor, Natalia asegura que "siempre hay una hora de espera, el colectivo se demora una cantidad".
Tienen una historia de olvidos, reclamos y algunos reconocimientos con el sistema de transporte urbano de pasajeros por colectivos. Hace tiempo habían conseguido que la línea 18 bis pasee por sus calles internas, que luego dejó de pasar y fue reemplazada por la 15 bis, que no hacía lo mismo, hasta que sus quejas fueron escuchadas.
Cuatro. Un usuario común, que varias veces quedó pagando en una parada porque el número que esperaba nunca llegó, se acercó a la Municipalidad para pedir un folleto, hoja, papelito o "un algo" que indicase los recorridos de las distintas líneas por la ciudad, actualizados claro. Lo mandaron de una oficina a otra hasta que llegó a Transporte, frente al Palacio. Allí le dijeron que en la web de las empresas concesionarias (www.colectivossantafe.com.ar) figuran todos los trayectos. El usuario le explicaba a la mujer que lo atendió que él quería información oficial, de la Municipalidad. Es que, suponía y le decía a la empleada, el Ejecutivo debía tener datos consignados, corroborados, avalados, chequeados...
"Bueno", dijo la mujer, "a ver... por acá tengo que tener algo". Y ante la evidencia le extendió su mano con un impreso realizado por los concesionarios hace más de un año que contiene 4 gráficos con los mismos recorridos que publican en la web. O sea: no actualiza ni reconoce ninguna modificación desde los cambios producidos el 14 de febrero de 2006 por el decreto 59 de la Secretaría de Servicios Públicos, que intentó reordenar el tránsito en el microcentro con el desvío de las paradas hacia Alem y 27 de Febrero.
Conclusión. Aunque los empresarios del transporte juraron a este diario que los recorridos no se han modificado desde la fecha señalada, los usuarios están desorientados. Cuando van a una parada temen que el colectivo no llegue a tiempo o que directamente no llegue nunca. No tienen información certera. Los domina el desconcierto y la desconfianza.
El Concejo Municipal es el encargado de aprobar cada uno de los cambios y modificaciones introducidos en el sistema de transporte por colectivos. Una de sus potestades es velar porque los recorridos acordados entre municipio y concesionarios cumplan con la función del servicio público y abarquen toda la ciudad.
Aunque, como lo admitió una persona que durante mucho tiempo tuvo una estrecha relación con el tema, el cuerpo "ni se entera de lo que pasa en la calle con los colectivos". Lo cierto es que tendría que: así se lo indica la ordenanza 9.833, y sus modificatorias, que da estas potestades al deliberativo local. En lo que no puede intervenir es la frecuencia que, tras la caída de la licitación y con el imperio de un sistema precario, depende de un acuerdo interno entre Ejecutivo y empresas (ellas dicen que actualmente es de entre 10 a 12 minutos).
¿Cómo tiene que ser? El intendente decreta los cambios de recorrido y el Concejo avala. ¿Cómo es? Las empresas disponen y el Concejo ni se entera. En el último año, el cuerpo ratificó las siguientes alteraciones:
Hartos
Desde la Federación de Vecinales se cansaron de reclamar que se llame de una vez por todas a licitación. Es que consideran que no pueden seguir "haciendo reclamos puntuales, cuando todo el sistema funciona mal".
La presidenta de la entidad, Mónica Ledesma, señaló que, por ejemplo, la línea 10 "tiene una frecuencia espantosa" y que, según trascendidos, "es porque han sacado unidades de circulación".
Lo que quieren es que "esto cambie" y "se controle". Para ello, consideran imprescindible que se licite, que haya "reglas claras" y que "alguien controle" porque "no puede ser que un empresario saque de una línea una unidad. Hay que barajar y dar de vuelta".
Sol Lauría