Continúan reuniendo pruebas
Ya son diez los policías detenidos por extorsión contra dos turistas
La Justicia dispuso la detención de otros seis efectivos, entre los que se encontraban los jefes de la Patrulla de Caminos de General Lagos. El jefe de Asuntos Internos encabezó las medidas.

La jueza de Instrucción Nº 6 de Rosario Raquel Cosgaya ordenó ayer la detención de seis efectivos de la Patrulla de Caminos de General Lagos, entre los que se encontraban el jefe y subjefe de esa dependencia, quienes estaba previsto que hoy declararan en los tribunales rosarinos como "partícipes secundarios de robo, privación ilegítima de la libertad y extorsión". Con estas detenciones ya suman diez los efectivos policiales apresados en la causa que iniciaron dos turistas (uno español y otro argentino) tras denunciar que fueron "extorsionados y privados de su libertad" por un grupo de uniformados el 11 de enero pasado en el peaje de General Lagos.

El lunes pasado, Santiago Mercatante y su primo Juan Belmont López, oriundo de España, identificaron en una rueda de reconocimiento, que se llevó adelante en el subsuelo de los tribunales, a tres de los cuatro policías que habrían llevado adelante la extorsión. De todos modos, la magistrada dejó detenidos a cuatro agentes de la Patrulla de Caminos imputados por "robo, extorsión y privación ilegítima de la libertad". Pero la investigación no quedó allí sino continuó hasta alcanzar a los jefes de la Patrulla de Caminos, con lo cual los policías detenidos ya suman diez.

Un día después de que los dos turistas realizaran la rueda de reconocimiento, en la que participación unos 50 individuos vestidos con uniformes policiales, la magistrada ordenó que Mercatante y Belmont López continuaran con la identificación de los sospechosos con un álbum fotográfico, donde había imágenes de uniformados que no habían participado de la rueda de reconocimiento.

La sospecha de los investigadores era que el cerco de la pesquisa no podía cerrarse con los cuatro agentes detenidos el lunes pasado, porque había otros integrantes de la Patrulla de Caminos que habían tenido una participación indirecta en los hechos. Incluso, los jefes que -por lo que ha trascendido- no eran ajenos a la maniobra que realizaban sus subalternos.

Por eso, el titular de la Dirección de Provincial de Asuntos Internos, Mario Esteban Franco, encabezó personalmente el operativo que terminó ayer a la tarde con los seis efectivos apresados.

Hoy la investigación entrará en una etapa crucial, cuando declaren los seis efectivos de la Patrulla de Caminos que fueron detenidos ayer a la tarde. Fuentes judiciales informaron que después del mediodía de hoy se definiría si la magistrado procesa a los imputados.

El resonante caso se inició luego de que el viernes 11 de enero Mercatante y Belmont López se dirigieran al Consulado General de España en Rosario, para pedir asesoramiento para denunciar a un grupo de policías que los habían extorsionado en el peaje de General Lagos.

Mercatante y Belmont López fueron acompañados por un funcionario del consulado al juzgado de Cosgaya, donde dejaron radicada la denuncia por robo, extorsión y privación ilegítima de la libertad.

En el peaje

Los turistas denunciaron que al cruzar el peaje policías de la Patrulla de Caminos los detuvieron para una inspección de rutina. Y les pidieron dinero a cambio de no abrirles una causa judicial por tenencia de psicotrópicos.

Los turistas les entregaron 950 pesos y casi todas sus pertenencias. Sin embargo, los policías no quedaron conformes. Y les exigieron más dinero, por lo que Belmont López pidió dinero a España a través de Western Union, y obtuvo después de unos minutos 850 euros que fueron a parar a los bolsillos de los policías.

Ante la desesperación y la bronca de haber sido extorsionados, los turistas se dirigieron al consulado español para denunciar el hecho, que terminó en manos de la Justicia.

Amenazas.

El canciller del Consulado General de España en Rosario, Gerardo Hernández, brindó asesoramiento a los turistas. Unos días después, el diplomático recibió una amenaza a su teléfono celular en la que una voz anónima le advertía que era un "buchón" y que iba "a terminar en una zanja". Luego, también fue amenazado y amedrentado un perito de Informática de la URII que investigó la llamada al celular de Hernández.