Las compensaciones a los lácteos aumentan la concentración económica: no son equitativas y favorecen a los grandes grupos económicos
Hemos analizado más de 2000 subsidios, minuciosamente, por empresa láctea y por productor, y llegamos a la conclusión que sólo 10 industrias recibieron los 150 millones -siendo dos las que acapararon el 85% de los mismos-. No se encuentra ninguna pymes en los listados, aún siendo las responsables de generar mano de obra regional, acelerar el desarrollo local y traccionar el precio de los quesos hacia abajo.
Si analizamos los precios salidos de fábrica, las pymes venden a un 30% más barato que las grandes empresas. Y en los grandes supermercados las primeras marcas incrementan un 80% el precio de salida de fábrica sin ningún tipo de control
Por otro lado, las casi 28 mil subvenciones a los tambos suman 78 millones, poco más de la mitad del importe adjudicado a la industria. Lo notable del análisis que surge de los últimos 2000 casos de muestreo, es que el 12% de los tambos aporta el 40% de la leche con una facturación promedio de $ 140.000 por mes por tambo. En muchos casos son tambos de la propia industria y en otros pertenecen a grandes corporaciones nacionales y/o internacionales.
También hay que considerar que los aportes van por tambo y no por productor; así que sería menor aún la cantidad de megatambos, ya que muchos pertenecen a un mismo dueño.
El 20 % de los tambos son chicos y aportan el 4% de la leche, mientras que el grupo más grande -de 500 a 3000 litros diarios- representa casi el 70 % de los tambos y aporta el 58% de la leche.
Nuestra propuesta es clara y concreta: se deben segmentar las subvenciones a los productores. Los grandes que se arreglen solos, la escala ya les permite cobrar más al presionar a las industrias, o son tambos propios de las mismas industrias. Los medianos tambos deben recibir el grueso de los subsidios, a no menos de 10 centavos por litro. Y para los pequeños productores de leche debería analizarse caso por caso; y no sólo recibir subvenciones sino establecer una asistencia tecnológica y económica por el INTA u otros organismos del Estado
El apoyo debería caer en las miles de pymes lácteas que pueblan la geografía, fundamentalmente de la pampa húmeda, y que con la sojización tienen alto riesgo de subsistencia.
Los datos pormenorizados los tiene el Estado en la ONCCA. Un gobierno que se precie de progresista debe poner manos a la obra, tanto en la Provincia como en la Nación, justipreciando al pequeño y mediano productor e industrial que constituyen el tejido social, y con ello el futuro de nuestro pueblo.