No podemos decir que la actividad ganadera retrocede porque el stock de cabezas no ha disminuido, lo que han hecho los productores es aumentar la carga animal, o sea más cabezas por hectárea, para poder así destinar un porcentaje de la explotación a la actividad agrícola.
Un ejemplo en esta zona es el cultivo de girasol que está entrando en campos de invernada y cría (ganadería de carne) mejorando la rentabilidad del productor.
No ocurre lo mismo en los tambos (ganadería de leche) donde se está incorporando cada vez más tecnología para aumentar la producción de leche y así competir con la agricultura.
La agricultura va a seguir avanzando e incorporándose en las rotaciones en la medida que se mantenga el excelente escenario de precios de los granos y se incorpore tecnología para poder pasar los baches de estrés hídricos presentes en esta zona. Aunque hay campos que por su aptitud de suelos siempre van a seguir siendo ganaderos, estamos hablando de los suelos de clase V en adelante que no son aptos para la producción agrícola.