Este verano y en plenas vacaciones, podrás demostrar tu apego a la naturaleza combinando prendas tradicionales con el mar, el sol y los paisajes agrestes. Si elegís correctamente cómo vestirte, es posible darle a tu atuendo un toque "mediterráneo", si te permitís vivir la moda en total libertad. La idea se traduce en una frase simple y coloquial: vestite como quieras, pero siempre con buen gusto.
En ese sentido, los aliados de tu femineidad son los vestidos. Siempre vigentes. Aquí, entonces, algunas tendencias fuertes para lucir en lo que queda de este tórrido verano:
Para los días de altas temperaturas, los diseños de vestidos vienen en telas que recuperan texturas antiguas, vaporosas y mediterráneas, por la comodidad, la belleza y la frescura. Las más usadas son el lino y el algodón.
Sin embargo, hoy se imponen cada vez con más fuerza las telas sintéticas. Se han incorporado nuevos tejidos como la lycra, látex e, incluso, plástico. Esta tendencia que se expande en los trajes de baño, avanza cada vez más sobre los vestidos.
Este verano puede denominarse de "la moda blanca", puesto que se sigue manteniendo la fuerte influencia del blanco junto a los colores vivos propios del Mediterráneo. En las prendas se recrea el blanco de las casas, el rojizo de la tierra y los colores de las artesanías. El blanco también es el fondo de los estampados en grandes motivos florales rojos y verdes.
No obstante, la moda estival reserva un espacio para el color. Una tendencia que se manifiesta como en la arquitectura rural: los tonos más naturales se salpican de colores fuertes, como el fucsia.
El lila o el negro son muy favorecedores en las faldas largas y transparentes.