Enrique Cruz (h)
No pudo lograr Rosales lo que todos suponíamos -por condiciones- que iba a conseguir: consagrarse definitivamente y que Unión sea un trampolín importante y consagratorio para su carrera. Es posible que hoy Rosales esté contento por este paso a Talleres y sienta una expectativa que evidentemente no tenía con Unión. Es que él era el primer interesado en darle un cambio de timón a su carrera, aún sin medir las circunstancias: va a jugar en un equipo de la misma categoría. Y esto, lo de las necesidades de Rosales, es lo que habrán sentido también los dirigentes de Unión, más allá de que las circunstancias económicas (ingresan 40.000 dólares y la opción fijada al cabo de los seis meses de préstamo es de 450.000 dólares más) resultan apetecibles para un club desfinanciado económicamente. Y como así también se debe haber evaluado el presente futbolístico de Rosales: hizo un mal torneo, perdió la titularidad y en los dos partidos finales de la primera rueda (Ben Hur y Quilmes), le pidió a Gugnali que no lo tuviese en cuenta ni siquiera para integrar el banco de suplentes.
Antes de que se fuera de vacaciones, allá por el 10 ó 15 de diciembre, tuve la posibilidad de compartir una charla con Rosales. En ese momento, alejado de la bronca temporaria por su declive futbolístico, asumía con autocrítica el momento. "Sé que no tuve un buen torneo, que me caí físicamente y también en lo futbolístico, que dejé de ser importante para el equipo y que había cosas de las cuales ni el club, ni los dirigentes, ni el técnico tenían que ver, que me habían hecho perder mi nivel", decía el cordobés, palabras más o menos.
Daba la impresión de que estaba dispuesto a trabajar para revertirlo. O por lo menos, eso era lo que expresaba en aquél momento, más allá de que en su interior existía el convencimiento de que lo ideal era el cambio de aire. Y esto último se acentuó cuando llegaron las ofertas. Puntualmente la de Huracán, para la cual los dirigentes de Unión no sólo se mostraron predispuestos, sino que, además, hicieron todo lo posible para que se concretase.
En el análisis de las conveniencias de Rosales, sin dudas que ése sí implicaba un paso adelante en su carrera deportiva, sin que esto vaya en detrimento de la trascendencia que tiene Talleres. Pero está claro que la diferencia de categoría implica, en sí misma, una gran diferencia. Como ya ocurrió, por ejemplo, con Nereo Fernández y "Pipo" Desvaux, a mitad de año, cuando se fueron a Gimnasia de Jujuy sabiendo que iban a pelear el descenso pero que estaban en la primera del fútbol argentino, que es una vidriera irreprochable.
Claro que Unión también tenía, desde el análisis de los dirigentes, sus razones para escuchar ofrecimientos. Que no son otras que el momento futbolístico de Rosales y sus perspectivas. �Terminó jugando? No. �Iba e empezar jugando? Tampoco. Gugnali, aunque no lo diga ni tampoco lo muestre en el campo -al menos hasta ahora- sabe en su interior que encontró un esquema futbolístico en el que halló respuestas. Y en ese esquema no se contempla la función del enganche. Y si así fuere, Gugnali sabe que tiene a un jugador como Marcos Flores al que le dio continuidad y que puede cumplir, eventualmente, con esa función. Porque hoy, ya sea de delantero, media-punta o enganche, Marcos Flores es titular en Unión. Así como, en algún momento, Rosales fue tan indiscutido que se habló -y mucho- de una Rosales-dependencia que fue concreta, sobre todo en la temporada anterior.
A esto nos referíamos al término de la primera rueda, cuando nos preguntábamos cómo iban a incluirse Rosales y Serrizuela dentro de este panorama. Uno, Serrizuela, al que la pretemporada seguramente lo colocará en una posición, desde lo físico, más equilibrada a la del resto de sus compañeros. El otro, Rosales, por esto que se dijo del 4-4-2 de Gugnali que lo marginó del equipo titular, además del bajo rendimiento que sostuvo durante todo lo que duró el ciclo de Carlos Trullet en la rueda pasada y en la que en ningún momento perdió la titularidad.
�Qué pensaron los dirigentes, en consecuencia?, "tenemos un jugador que es clave en los papeles o por nombre, pero no en los hechos", fue el primer razonamiento. Y el otro: "�qué pasa si el equipo se estabiliza y Rosales no juega?". Esto, al margen de cualquier malestar temporario que pudiera haber causado aquella decisión personal de pedirle al técnico que lo excluya del equipo en los últimos dos partidos y que, por más que no se exprese de la boca para afuera, a más de uno no le gustó.
Sería de necios decir que no, que la ida de Rosales no implica nada para el plantel. Pero también es cierto que la realidad marca otra cosa. Y que el fútbol es presente y no pasado. Que con el nombre, solamente, no se juega. Y que hoy, Rosales es un jugador que despierta simpatía en el hincha por lo que fue y no por su presente.
La podrá romper en Talleres como alguna vez lo hizo en Unión (porque habrá que admitir que jugó partidos estupendos con la rojiblanca), pero el presente de Unión indica que jugando con un 4-4-2 no tiene lugar para Rosales. Y que si se resigna alguno de los puestos de ataque (teóricamente para Marcos Flores y Zárate, que terminaron jugando y lo hicieron bien), hay alternativas en espera (Ferrer, por ejemplo) que están por delante de Rosales. Y que si Rosales se hubiese quedado, habría obligado, en el caso de ser tenido en cuenta por el técnico, a cambiar el esquema, algo que no sé si figura, al menos en los planes inmediatos, de Gugnali.
El único jugador de Unión que no arregló su contrato es Bruno Casanova. Y ayer, ante la información proporcionada por El Litoral, el volante rojiblanco (que se recupera de un desgarro), se mostró sorprendido y conversó con el técnico Gugnali y con Rubén Decoud, encargado de la subcomisión de fútbol profesional.
Concretamente, El Litoral señaló en la víspera que Casanova no iba a ser tenido en cuenta por Gugnali en el caso de que no arregle su contrato (lleva un año y medio sin acuerdo), tal cual fue la promesa de la dirigencia en la plataforma electoral.
En realidad, Casanova se encargó de aclarar que no hay ningún tipo de conflicto, que no se arregló el contrato porque hubo algunos desencuentros y que su deseo es firmar lo antes posible.
Si bien no hubo comunicación oficial, la idea de la dirigencia es que el jugador no juegue oficialmente hasta que tenga su vínculo firmado. Como es el único que falta, no sería nada raro que en estos días se llegue a un entendimiento definitivo y Casanova no tenga dificultades para jugar si es que Gugnali así lo requiere.
Roberto Battión quedó libre después de haber estado dos años jugando sin contrato en Unión. Firmó a préstamo para Argentinos Juniors, con una opción, y ahora, los directivos de La Paternal piensan adquirir el pase definitivo del volante ya que entrará dinero fresco por el pase del arquero Navarro al Nápoli. �Le corresponderá a Unión percibir el denominado derecho de formación que establece la Fifa en su estatuto? Recordemos que Unión tiene un litigio judicial por Battión que aún está en pleno trámite.
Ayer, el doctor Marcelo Similli, médico de Ben Hur, confirmó que Sergio Zanabria será intervenido quirúrgicamente en Rosario, para solucionar el problema del menisco externo que sufre en la rodilla derecha desde hace unos años. Vale recordar que el volante rafaelino se ausentó del amistoso del pasado sábado ante Unión de Santa Fe debido a que ya había tomado la decisión de llevar a cabo la operación.
Zanabria sufrió la rotura del menisco externo de la rodilla derecha, lesión que lo aqueja desde hace un tiempo a esta parte. En sus declaraciones, Similli afirmó que "la operación se llevará a cabo en Rosario, y la realizará el mismo doctor que hace un año intervino por una lesión similar a Daniel Bertoya".
Con respecto a la recuperación, el facultativo afirmó: "Si todo va bien, en 21 días tendría que estar en condiciones de regresar. La buena base física que Sergio hizo en la pretemporada llevara a que no pierda tanto en este tiempo que estará sin poder entrenar".
Por el lado de Atlético, luego del amistoso del pasado sábado frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, Ignacio Celaya decidió con el cuerpo médico de Atlético realizarse una resonancia magnética, debido a repetidos dolores que sufría en la rodilla izquierda. El estudio médico se realizó ayer, y más allá de que aún no hay información oficial, en principio sería un problema meniscal que lo dejaría fuera del partido ante Nueva Chicago.
La molestia empezó a surgir durante la semana pasada, y al notar una inflamación casi permanente, se decidió cesar en los entrenamientos y realizar la resonancia.
Ante esta situación, y teniendo en cuenta que Juan Amador Sánchez ya tenía el equipo titular casi definido con la presencia de Celaya, ahora deberá buscar una variante. Y en principio no habría muchas dudas, ya que el juvenil Oscar Carniello es la primera opción que el entrenador maneja ante una circunstancial baja en la línea defensiva.