El príncipe Felipe de Borbón, el futuro rey de España, cumplirá mañana 40 años. Aunque cuando él nació su padre todavía no había sido nombrado sucesor por el entonces dictador Francisco Franco, se intuía que el niño se convertiría algún día en el heredero de la corona española. Por eso, desde su nacimiento ha sido educado para reinar.
Sus padres acordaron que Felipe recibiera una educación extraordinaria, aunque fuera tratado como un joven más. Por eso estudió sin ningún tipo de privilegio, tanto en el colegio como en la universidad. Eso sí, tuvo que compaginar sus estudios con sus actividades oficiales, de manera que con sólo siete años asistió a la coronación de su padre; a los 12, presidió su primer acto oficial en los Premios Príncipe de Asturias, y al cumplir 18 años y ser mayor de edad, juró la Constitución.
Felipe estudió la preparatoria en el colegio privado Santa María de los Rosales donde permaneció hasta 1984. Sin embargo, al terminar el colegio, sus padres pensaron que lo mejor sería que se marchara de España para alejarlo de los medios de comunicación, aprendiera idiomas y madurara.
El lugar elegido fue la Universidad de Lakefield College School, en Canadá, donde cursó el último año escolar. Un centro muy duro por el que habían pasado príncipes de diversas casas reales por lo que estaban habituados a tratar con jóvenes de la realeza. Fue un año difícil porque pasó mucho frío (las temperaturas llegaban a veintitantos grados bajo cero), extrañó mucho a sus padres y hermanas, y se encontró de repente solo, pero esto lo hizo madurar.
De nuevo en España el príncipe dedicó tres años a formarse en los tres ejércitos en la Academia General Militar de Zaragoza, en la Escuela Naval Militar de Marín y en la Academia del Aire de San Javier.
Terminada su formación militar regresó a los estudios matriculándose en una escuela pública: la Universidad Autónoma de Madrid, donde estudió de 1987 a 1993. Allí se licenció en Derecho y cursó algunas materias de Economía, convirtiéndose en el primer príncipe de España en tener una carrera universitaria.
Concluida esa etapa el príncipe se trasladó a Washington D.C. donde realizó un curso de posgrado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Georgetown. El mundo árabe y América Latina fueron sus materias principales.
Al terminar regresó a España para ayudar al rey Juan Carlos. Poco a poco fue incrementando su presencia en los actos oficiales. En 1995 viajó por todas las comunidades autónomas para conocer mejor España y acercarse más a los españoles.
Desde 1996 representa a la Casa Real en la toma de posesión de los presidentes iberoamericanos. También desarrolla un papel activo en la promoción de los intereses comerciales de España.
Habitualmente preside las exposiciones económicas y comerciales organizadas por España en el extranjero (Expotecnia, Expoconsumo y Expohábitat) y está especialmente interesado en promover la creación de centros y cátedras que difundan la historia y la realidad presente de España en las principales universidades extranjeras. Junto a su esposa, Letizia, suele inaugurar las distintas sedes de los Institutos Cervantes en el mundo.
Además de sus actividades oficiales, el príncipe Felipe es presidente de honor de varias asociaciones y fundaciones, como la Fundación Príncipe de Asturias.
A sus 40 años el príncipe lleva toda la vida preparándose para reinar. Su instrucción fue diseñada día a día y con escasas previsiones a mediano o largo plazo, porque no había nada escrito sobre cómo educar a un rey para el siglo XXI.