Hasta no hace muchos años los reclamos de la gente tenían un espacio donde eran escuchados y atendidos: las asociaciones vecinales. Pero el paso del tiempo, el exceso de intereses particulares y la conveniencia del poder político de instalarse en los barrios a través de estas entidades incidieron en que los vecinos se alejaran de ellas. Así, el lugar que antes los representaba y trabajaba por el bien común pasó a ser un espacio integrado solamente por una comisión directiva muy alejada del interés de la gente.
Aunque no se puede generalizar sobre esta situación, ya que hay asociaciones que funcionan de manera excelente, sí se puede decir que en la mayoría de los barrios los mismos vecinos recomiendan a los periodistas no ir a las vecinales "porque no saben de los reclamos" o "porque están asociadas con el poder político de turno".
De las situaciones que se escuchan en torno de la actividad vecinal no quedan dudas de que el sentido por el cual deberían funcionar está en crisis. De todas maneras, recuperar lo perdido aún es posible y sólo hay que quererlo.
El domingo pasado la Municipalidad difundió un parte de prensa sobre la intervención de las vecinales General Mosconi, El Pozo y Sur. Con la medida, aclara, pretende normalizarlas y que constituyan lugares representativos y participativos.
Pero no son sólo tres las entidades que presentan problemas. De 84 que están inscriptas en el Programa de Participación y Promoción Vecinal, de la Dirección de Asuntos Vecinales, sólo 34 funcionan correctamente y cumplen con los requisitos requeridos para poder hacerlo. En tal sentido, incrementar este número es otro objetivo a nivel municipal.
Que la nueva gestión insista en la normalización de las vecinales, pensándolas como lugares representativos y participativos, es para destacar. Ocurre, como explicó el subsecretario de Acción Social, que constituyen la mejor herramienta para llegar a la gente, saber de sus reclamos y realizarles propuestas.
Es de esperar, entonces, que el rol de las vecinales vuelva a ser el de antes y no se reitere el clientelismo de los últimos años en torno de la actividad.