Artes Visuales
Fulgores, contextos, fragmentos

Por Domingo Sahda

Con el título "Fulgores, Contextos, Fragmentos, una mirada del Arte Moderno Santafesino desde la colección del Museo Municipal", la precitada institución dio inicio a su calendario de actividades para el corriente año, con una exposición de obras que se atesoran como patrimonio municipal y se ajustan a una mirada y a un criterio de selección: los del curador de la muestra mencionada.

Las nuevas autoridades municipales toman partido en su proyecto institucional presentando a la comunidad una colección que abarca los apartados Cerámica, Pintura, Dibujo, Grabado y Escultura en una saludable tónica: la de mostrar a propios y extraños aquello que la ciudadanía posee como bien cultural patrimonial, lo que puede interpretarse como la voluntad manifiesta de valoración de lo propio como punto de arranque para calibrar lo ajeno.

Vale la pena repetir lo ya tantas veces dicho en esta columna: el mezquino interés puesto en evidencia por las sucesivas administraciones municipales, cuyo mayor empeño muchas veces sólo alcanzó para cumplir con los deberes presupuestos en tal Museo, con una chatura y una falta de compromiso con el arte notables, privilegiándose tantas veces compromisos sociales tendientes a interpretar el arte como acción ornamental de gobierno. En descargo, vale decir que esta apreciación, propia de un conocimiento liviano del arte en cualquiera de sus modos y discursos de vínculo social, históricamente se ha extendido a ámbitos provinciales y aún nacionales.

Suponer que el arte en cualquiera de sus variables modos de acción y presentación conforman el "totus", es pecar de ingenuos. Es de sencilla comprobación que el mismo es un documento social de los pueblos a lo largo de la historia y no sólo por una cuestión inteligible, sino que tiene la virtud de narrar la vida y los valores éticos, posibilidades económicas y avances sociales de los pueblos a través de sus específicos discursos. No resulta en modo alguno antojadizo entender el arte como un Ser y Estar del hombre en un determinado período histórico. Y un mayor nivel de realizaciones y logros culturales prestigian el entramado social.

Este concepto es extensivo a la colección de arte plástico recientemente inaugurada. Con la certeza de que estas acciones se viabilizan innegablemente con políticas culturales coherentes e integradas, sostenidas conceptualmente y concretadas en los hechos. Es lo que sucede con esta exposición cuya denominación nos introduce en aquello que se exhibe y nos permite su apreciación situada.

Muchas de las obras que en esta ocasión se muestran, han sido rescatadas de la penumbra y del olvido del depósito, ámbito menos que inapropiado para resguardar la colección patrimonial toda.

Es legítimo pensar que las gastadas promesas electorales de tantos años y tantas administraciones, sin que nada, o poco más que ello, se cristalizara en obras y acciones concretas destinadas a superar la folclórica desidia y el abandono del depósito, en esta oportunidad se supere, resolviendo de una vez y para siempre el resguardo y custodia del patrimonio artístico colectado en el edificio de San Martín 2068.

La curaduría de la muestra, a cargo del Prof. Julio César Botta y el ordenamiento espacio-temporal concretado por el personal técnico del Museo, alcanzan la categoría de excelencia. Una adecuada iluminación (increíble, pero real), permite una mirada de apreciación totalizadora y la observación detallada de cada obra en exposición, sin los pozos de sombra habituales por falta de luces, tópico recurrente de este Museo. La imagen de renovación absoluta flota constantemente en el ámbito de la muestra.

El catálogo de mano, cuya calidad es inusual, nos anoticia que esta "...es una exposición que documenta las vertientes, conexiones y búsquedas expresivas develadas con la irrupción del paradigma moderno. La muestra también aspira a recuperar y poner en valor los testimonios de la producción artística local con la exhibición del patrimonio perteneciente a la principal pinacoteca de la Municipalidad santafesina" (Botta, Julio César, catálogo de la muestra).

De suyo se interpreta que la colección a la vista es una parcialidad del total patrimonial. El criterio de selección y su disposición espacial y sectorial responden a la decisión del curador.

Nuevos vientos permiten esperar mejores tiempos. Y éste será el mejor indicador para justipreciar el correlato entre palabra y obra. La necesidad de oxígeno y trabajo comprometido permiten imaginar que la ciudad de Santa Fe, cuyo perfil machacón es el de ciudad administrativa, pueda distinguirse, además, como un centro cultural de relevancia, como otrora es fama que lo fue.