Redacción de El Litoral-Corresponsalías Vera y Tostado
Otra vez la sequía golpea duro a los productores agropecuarios en la zona norte de la provincia, y según advierten desde el sector ya mueren cantidades importantes de ganado.
"Incluso, también hay carencia de agua potable para las poblaciones en los pueblos adyacentes a la Ruta Provincial Nº 3, se reitera un problema a escasos 100 km de uno de los ríos -el Paraná- de agua dulce más grandes del mundo, en la zona de los Bajos Submeridionales, donde el almacenamiento de agua no sería problema si existieran infraestructuras adecuadas a ese fin", advirtió Nelvar Raffín, miembro de la Sociedad Rural de Reconquista y de Carsfe (Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe).
El productor explicó que durante la sequía de 2006 la entidad norteña contabilizó la pérdida de unas 10 mil cabezas de ganado, el área del Ministerio de la Producción declaró zona de emergencia y desastre, "pero nunca entregó los certificados, de manera que los escasos beneficios que esa declaración produce, no pudieron ser usados por los beneficiarios".
"Las pérdidas debieron ser absorbidas por los productores, en un momento en que particularmente la ganadería de cría, pasa por uno de sus peores momentos debido a las políticas del gobierno nacional, en un contrasentido absurdo, teniendo en cuenta que el negocio de las carnes pasa por un momento de bonanza histórica en el comercio mundial", evaluó Raffín.
Las precipitaciones registradas en poblaciones del departamento 9 de Julio, en forma dispar -por ejemplo en Santa Margarita casi no llovió-, aliviaron las críticas consecuencias de la extensa sequía, persistente desde el último semestre de 2007, que arrastra un déficit hídrico de años anteriores.
Desde la óptica ganadera, algunos animales exhiben pérdida de carne que les impide llegar a un óptimo período de celo, lo que ocasiona un bajo índice de preñez, debido a la tensión estival o estrés térmico que soportan y a la falta de pasturas para enfrentar el invierno.
Se produjeron muertes de bovinos, en la zona noreste, y hubo traslado de ganado hacia las cañadas o superficies acuosas, salinizadas por la evaporación e infiltración, para que cada animal, que necesita entre 80 a 100 litros de líquido por día, intente saciar su sed aún a riesgo de ingerir arsénico. Además, se percibe el agotamiento de las aguadas y la falta de recuperación de los bañados, represas y esteros.
Asimismo, no se desarrollan las pasturas naturales, escasea el forraje por el cumplimiento vegetativo del melilotus y se siente la falta de siembra de verdeos primavera-verano.
No se trata de una crisis estacional. Es el clima que predomina en la zona, con una infraestructura productiva montada y pensada para lluvias anuales de 1.000 mm -varios establecimientos adaptan sus instalaciones al cambio- que, si alguna vez ocurrieron, hace muchos años que no se repiten, sin dejar de tener en cuenta, la extensión de los días de sol, que en el verano se nota aún más.
Las lluvias de escasa consideración se registran en el norte departamental donde la situación del campo se torna cada vez más crítica. Hasta Garabato la situación está controlada porque hasta ayer las lluvias venían sumando y no hay mayores inconvenientes.
Desde esa población hacia el norte los distritos recibieron un escaso milimetraje que sólo sirve para cargar las reservas domiciliarias desde donde la población se autoabastece.
La situación del campo se agrava por cuanto los canales construidos en los bajos han favorecido el escurrimiento, terminaron con las reservas y como consecuencia comienzan a morirse animales en los grupos más vulnerables que son los terneros y las vacas de conserva. Todo indica que, de mantenerse la situación, se repetirá la experiencia desastrosa del pasado cuyos resultados aún se padecen.
Desde la Sociedad Rural de Reconquista se consideró que "en este momento ya no alcanza en el país el ganado en condiciones de terminación, para cumplir con los retaceados compromisos de ventas internacionales. Por ese motivo, se levantan los precios del ganado gordo. Ésta es una situación que fue advertida reiteradamente por nuestra entidad. Si le sumamos que el ganado de cría fue desplazado por la agricultura a los peores campos, en donde se suceden las calamidades climáticas, es fácil darse cuenta de que la ganadería argentina no tiene futuro; en tanto esto ocurre, el consumo de carne aumenta constantemente en la población argentina, situación que debería ser auspiciosa, si el rodeo nacional estuviera contenido en políticas adecuadas a mediano y largo plazo. Lamentablemente, no es así; las consecuencias serán graves para la población y sus costumbres alimentarias.
"Hacemos esta reflexión para situar en su debido contexto el problema del norte santafesino: poblaciones sin agua; ganado y cultivos que se pierden; consabida pobreza, después, cuando estas situaciones deberían haberse evitado hace años, con visiones políticas de prevención y desarrollo. Con énfasis queremos agregar que los productores y la población en general de estas zonas son sufridas y valientes familias que no forman piquetes y no engrosan suburbios improductivos. Por el contrario, creen en su trabajo y apuestan al futuro de su querencia. Nos solidarizamos con los productores que están en esta situación de emergencia".