Madrugada violenta en Varadero Sarsotti
Agoniza un joven baleado en la cabeza
 El cuerpo herido del joven fue hallado tirado en el camino que pasa frente a la arenera, en el acceso a Varadero Sarsotti.
Foto: El Litoral
La víctima presentaba tres tiros: dos en el brazo derecho y uno en el cráneo con pérdida de masa encefálica, con orificio de entrada y salida. En situación crítica permanece internado en el hospital Cullen. Fue investigado por la muerte de un policía.

Redacción de El Litoral

Esta madrugada, después de la hora 3, un hombre de 28 años identificado como José Luis Baez, de 28 años, ingresó al hospital José María Cullen con tres heridas de bala. Según indicaron las fuentes del efector sanitario, está en gravísimo estado y permanece en la terapia intensiva.

Los médicos aún no pueden resolver si es factible operarlo debido a que uno de los proyectiles ingresó por la parte posterior del cráneo y salió por la cara, dañando partes vitales del cerebro.

Voceros de la fuerza pública aún no tienen en claro cómo se produjeron los hechos que dejaron al sujeto en estado tan delicado.

Se sospecha de un ataque armado entre varias personas en Varadero Sarsotti, que es donde se encontró a la víctima agonizando. Más precisamente a un costado del camino que pasa frente a la arenera, ubicada en el acceso al citado barrio.

En el lugar se secuestraron varias cápsulas pertenecientes a armas de guerra y se recogió el testimonio de los vecinos que confirmaron haber escuchado una fuerte balacera en plena madrugada.

Si bien Baez está hospitalizado, también permanece en calidad de detenido debido a que posee antecedentes.

Incluso, se supo que el año pasado permaneció demorado junto a otros seis sujetos por la muerte del policía Mario Ramón Santillán (de 34 años) que fuera acribillado a balazos en barrio San Lorenzo el 7 de junio pasado, cuando custodiaba obras de tendido de cables subterráneos junto al cabo Marcelo Tocci.

Los uniformados custodiaban las obras del tendido subterráneo de la red eléctrica estacionados en el lugar y fueron intimados a entregar sus armas reglamentarias, pero aún sabiéndose superados en número y poder de fuego, no lo hicieron.

La reacción de los delincuentes ante la negativa sería fulminante, todos a una abrieron fuego, ensañándose con Santillán, en quien acertaron numerosos disparos. Tocci, en tanto, intentaría repeler el ataque disparando al bulto contra los desconocidos que en una fracción de segundo huyeron en distintas direcciones.