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AFP
Según fuentes oficiales de Pekín, al menos diez personas murieron en Lhasa, la capital del Tibet, durante ls manifestaciones contra el dominio chino. Sin embargo, el gobierno en el exilio de esta región himalaya apuntó que los muertos llegarían a 100 y pidió una investigación de la ONU.
Esta mañana, Lhasa amaneció en calma pero patrullada por tanques y vehículos blindados y completamente cerrada para turistas extranjeros, que salieron prácticamente huyendo de la región.
Tres manifestaciones en las que participaron monjes budistas fueron registradas en la provincia china de Gansu (noroeste), según grupos de defensa de la causa tibetana, que afirmaron que las fuerzas de seguridad usaron gases lacrimógenos para dispersarlos.
De acuerdo con los cálculos de responsables chinos en Tibet, 10 personas, todas ellas "víctimas inocentes", fallecieron ayer en Lhasa.
Los disturbios tuvieron lugar en la parte vieja de la ciudad, cerca del célebre monasterio de Jokhang, un lugar de gran atractivo turístico.
Las autoridades chinas que administran esta región autónoma que se extiende entre las montañas del Himalaya explicaron que los manifestantes "incendiaron escuelas, hospitales, lugares de ocio para los niños, comercios y casas".
"También atacaron edificios públicos, sedes de empresas, quemaron automóviles, robaron y mataron a inocentes", agregaron en un comunicado, que denunció un "complot político de los partidarios del Dalai Lama", líder de los budistas tibetanos exiliado en India, para "obtener la independencia del Tibet".
Los responsables policiales chinos en Tibet prometieron clemencia para los manifestantes que se rindan antes del lunes a medianoche.
Además, dos cadenas de televisión chinas difundieron imágenes de estas protestas que muestran una multitud de manifestantes, entre ellos monjes, atacando comercios e incendiando una sede del Banco de China.
Según el gobierno tibetano exiliado en Dharamshala, al norte de India, basándose en "informaciones no confirmadas", los muertos en los disturbios de Lhasa llegarían a 100.
En un comunicado, los responsables de este gobierno en el exilio se dijeron "profundamente preocupados" por las noticias que reciben del Tibet, que hablan de "personas asesinadas al azar, heridos y el arresto de miles de tibetanos que protestaban pacíficamente contra la política china".
Pese a las informaciones contradictorias sobre el número de víctimas, es indiscutible que éstas son las manifestaciones más importantes en Lhasa desde el último levantamiento de marzo de 1989 y que servirán para aumentar la presión sobre el gobierno chino y su política de derechos humanos a cinco meses de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Las protestas se inscriben también dentro de las manifestaciones recientes de tibetanos en India y Nepal con motivo del 49° aniversario del levantamiento que condujo al exilio al Dalai Lama.
Este líder espiritual y premio Nobel de la Paz en 1989 pidió a China que deje de usar la fuerza para reprimir estas manifestaciones, que expresan el "profundo resentimiento del pueblo tibetano".
Ante la falta de informaciones sobre lo que ocurre realmente en Tibet, el gobierno de Lhasa en el exilio pidió a la ONU que investigue las circunstancias de los tumultos.
"El parlamento tibetano insta a la ONU a enviar a representantes inmediatamente y a investigar las actuales graves violaciones de los derechos humanos en Tibet", pidieron en un comunicado.
Estados Unidos y la Unión Europea (UE) pidieron a China que no haga un uso desproporcionado de su fuerza militar y, esta mañana, las reacciones seguían lloviendo de diferentes partes del mundo.
Las autoridades de Taiwán (China nacionalista) condenaron la acción despiadada del régimen comunista, que viola los derechos humanos" en Tíbet.
El actor de cine norteamericano y militante de la causa tibetana Richard Gere llamó a un boicot de los Juegos Olímpicos de Pekin si China "no actúa en la forma adecuada" ante las manifestaciones de protesta en ese territorio del Himalaya.
Richard Gere, budista, activo defensor del Tíbet y seguidor del Dalai Lama, dijo que "sin lugar a dudas" debería haber un boicot mundial de los Juegos Olímpicos si las autoridades chinas no reaccionaban adecuadamente ante las manifestaciones que según los medios de comunicación oficiales de China dejaron diez muertos.
Gere dijo que antes no había apoyado un boicot, pues creía que los Juegos Olímpicos facilitaban "el libre intercambio de comunicaciones, deportes, entretenimientos".
En cuanto a las manifestaciones, el célebre actor de Hollywood afirmó que "esto se ve en el mundo con personas que han sido reprimidas, que están al borde de la extinción, y a las cuales no les queda otra alternativa".
"Los tibetanos han sido muy marginados en los últimos años, mucho más que antes. Y es por eso que vemos este efecto de olla a presión en Tíbet, donde la religión ha sido esencialmente proscripta, donde las fotos del Dalai Lama, que viene a ser su Jesucristo, no están permitidas", explicó.
"La gente no puede vivir con la falta de oportunidades, educación, asistencia médica. Cuando usted pone a la gente contra la pared con tanta presión, finalmente explota", indicó.
La canciller alemana Angela Merkel se mostró "preocupada" por la violencia en Tíbet y pidió un "diálogo directo y pacífico" entre China y el Dalai Lama, líder espiritual de los budistas tibetanos, indicó su portavoz Ulrich Wilhelm en un comunicado.
"Una solución duradera para la cuestión del Tíbet exige un diálogo pacífico y directo entre el gobierno chino y el Dalai Lama", reza este comunicado.
Según el portavoz de Merkel, es importante que "tanto los manifestantes como las fuerzas policiales hagan prueba de moderación y los derechos de cada uno sean tomados en consideración".
El gobierno alemán apoya el derecho de los tibetanos a una autonomía religiosa y cultural y apoya la "política de una sola China", concluye este texto.
En septiembre de 2007, Merkel recibió en Berlín al Dalai Lama en una reunión histórica en la que la responsable alemana apoyó la identidad cultural del Tíbet.