Opinión: OPIN-01 Mayor actividad cultural en nuestra ciudad

En una de sus declaraciones respecto de los valores trascendentales de la cultura, la Unesco afirmó que "da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo trascienden".

Este código simbólico compartido que representa la cultura, además de permitir a los individuos comunicarse, es también un factor de socialización y de adaptación a la sociedad que los agrupa, de allí que cultura y sociedad se entrelacen.

Pero en nuestra ciudad, que tantos golpes ha sufrido en los últimos años, comienza a esbozarse un camino que parece llevar de la construcción teórica al terreno de la práctica.

Que las autoridades municipales y provinciales coinciden en la función social de la cultura lo demuestra la receptividad y la actividad que se manifiestan en la órbita oficial. De ello dan cuenta numerosos espectáculos, entretenimientos para distintas edades y muestras artísticas gratuitas, que están disponibles para todos los que se interesen en este tipo de expresiones creativas.

La respuesta de los ciudadanos a la extensa gama de ofertas ha sido positiva, y la asistencia se ha reproducido aquí y allá. Basta recordar los espectáculos que se ofrecieron los fines de semana en la Plaza de Mayo, las fiestas en la Costanera realizadas para Navidad y Año Nuevo, y los ciclos de música de cámara en el Teatro Municipal.

A ellos se pueden sumar las funciones dedicadas a representaciones titiriteras, cinematográficas y teatrales, cursos, charlas, trasnoches musicales en los patios del rectorado de la UNL, festivales de jazz, recitales en el Paraninfo, sin olvidar la exposición de arte moderno en el Museo Municipal Sor Josefa Díaz y Clucellas (que cuenta con visitas guiadas por gente del arte) y, además, muestras de importantes artistas como León Ferrari. Todos ellos han contado con una buena respuesta popular.

Pero además, se concretaron algunas acciones, quizá más "frívolas", pero atractivas para la gente, como los corsos realizados en distintos barrios, que proporcionaron entretenimiento y diversión a muchos santafesinos.

Tampoco ha estado ausente el deporte, con manifestaciones diversas que buscan atender gustos y demandas muy diferentes. Prueba de ello es el Certamen Nacional de Pesca del Surubí, que tuvo lugar este fin de semana.

A todo lo apuntado se puede agregar la significativa inversión ($ 1.800.000) destinada por el Fondo de Asistencia Educativa (FAE) para atender reparaciones en alrededor de una treintena de escuelas de nuestro medio.

En conclusión, esta trama de significaciones tiene una orientación clara de revalorización de la cultura. Como suelen decir los sociólogos, este boceto que va tomando forma, contribuye al desarrollo personal, potencia la ciudad y le da otro vuelo. Es de esperar que se continúe por este sendero.