AFP
La violencia causó al menos 47 muertos el domingo en Irak, entre los cuales 18 civiles en Bagdad, donde la denominada "zona verde", el enclave fortificado que alberga la embajada de Estados Unidos, sufrió dos ataques con morteros.
La sangrienta jornada, que acabó, además, con decenas de heridos, se produjo mientras Irak entraba en el sexto año de guerra, tras la intervención estadounidense del 20 de marzo de 2003, que eliminó a Sadam Hussein pero no consiguió traer estabilidad.
Irak había gozado de una relativa calma desde el pasado 17 de marzo, cuando un atentado causó 52 muertos en la ciudad santa chiíta de Kerbala, al sur de Bagdad.
En la capital, hombres armados abrieron fuego contra peatones en una avenida comercial del barrio mixto de Zafaraniyá, según un responsable del Ministerio del Interior, bajo anonimato.
Los pistoleros llegaron a bordo de tres vehículos y empezaron a disparar indiscriminadamente contra la multitud. Mataron a siete personas e hirieron a otras 16, según esa fuente. Los asaltantes huyeron luego impunemente.
Poco después, un cochebomba mató a cinco personas al explotar en una concurrida avenida del barrio chiíta de Sholla, en un lugar muy frecuentado donde paran numerosos minibuses, según otra fuente del Ministerio del Interior.
En el este de la capital, un cohete cayó sobre un inmueble del barrio chiíta de Kamaliyá, según el Ministerio, y al menos cinco personas murieron y otras ocho resultaron heridas.
Una persona murió abatida por hombres armados en el norte de la ciudad, de acuerdo con la policía.
Las dos salvas de morteros que cayeron en la "zona verde", donde también tiene su sede el gobierno iraquí, no causaron víctimas.
Un primer ataque, hacia las 06H30 (03H30 GMT), provocó un incendio y una espesa columna de humo se elevó rápidamente en el cielo. Cuatro horas más tarde, al menos ocho disparos de mortero volvieron a atacar la "zona verde".
Los responsables militares estadounidenses achacan tradicionalmente esos disparos a milicianos chiítas cercanos al ejército del Mahdi, la milicia del jefe radical Moqtada Sadr. Las autoridades acusan a Irán de entrenar a esos milicianos para que efectúen disparos de mortero sobre las infraestructuras estadounidenses.
En Mosul, a 370 km al norte de Bagdad, diez militares iraquíes murieron en un atentado suicida, y 30 personas resultaron heridas, entre ellas 25 militares y cinco civiles.
Igualmente, una bomba estalló al paso de una patrulla del ejército cerca de Kirkuk (255 km al norte de Bagdad), según una fuente médica. Murieron cuatro militares, entre ellos un oficial.
El ejército estadounidense anunció la muerte de 12 presuntos insurgentes en una operación en la provincia de Diyala, en el centro-norte del país, al este de la ciudad de Baquba.
En una carretera al este de Baquba, los hombres armados tendieron una emboscada a un responsable de la policía en la región y a su acompañante, y en el centro de la ciudad hubo un muerto tras un enfrentamiento de hombres armados con la policía.