El historiador sefardí Abraham Haim aseveró que el Quijote "es el producto del silencio que vivía un alma judía" y consideró que las referencias al Talmud que contiene esta obra demuestran que Cervantes pertenecía a "una familia de judeoconversos".
En una conferencia organizada por la Casa Sefarad-Israel en colaboración con el Instituto Cervantes, Haim manifestó que la única explicación posible para que el Quijote contenga tantas referencias a la cábala y a la tradición judía es que Miguel de Cervantes perteneciera a una familia de judíos convertidos de Sanabria.
Según el historiador, Cervantes conocía "no sólo los textos católicos sino también la tradición judía", cuyos elementos incluyó "en clave" para eludir a la Inquisición, pero "fácilmente interpretable por los judíos".
Para Haim, la quema de libros, los duelos y quebrantos de los sábados, la Fiesta de las Tiendas -que haría referencia al Suqot- o la figura de Dulcinea, demuestran la vinculación de esta obra con la tradición judía.
La "joya" es el descubrimiento de una página del Talmud "traducida casi literalmente" en el Quijote, en el capítulo del juicio de Sancho como gobernador de Barataria, según Abraham Haim, quien señaló que "eso no es casualidad".
Admitió asimismo que se trata de una teoría "poco frecuente" pero fruto de un trabajo "basado en el propio texto", por lo que "depende de cómo el historiador investigue y explique la obra", aunque reconoció que "lo interesante es determinar si el autor pertenecía a una familia de conversos".
(EFE)