De la Redacción de El Litoral/CMI
Fue de los pocos dirigentes del peronismo que apuntó críticas al kirchnerismo durante los días de mayor tensión del conflicto con el campo. Y todo indica que el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y el gobierno parecen ahora decididos a ahondar esa distancia.
Tras una nueva avanzada del mandatario provincial, especialmente sobre la figura del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el poder central deslizó ayer que las críticas de Das Neves se explican en la defensa de "intereses de productores de soja que no son de su provincia".
El diputado kirchnerista Carlos Kunkel hilvanó la primera secuencia de respuesta al gobernador de Chubut. "No tiene derecho a sumarse a una campaña de desinformación. Tengo la fea sensación de que tal vez se trate de intereses ligados a la producción sojera en otras provincias", subrayó.
Kunkel fue la única voz oficial en fustigar públicamente las declaraciones que Das Neves formuló a un matutino porteño durante el fin de semana cuando advirtió que el jefe de Gabinete había actuado como un "fundamentalista" en la todavía abierta negociación con el campo.
Se trata de la segunda vez que el gobernador de Chubut apunta al equipo de la presidenta Cristina Fernández ya que, en medio de la pulseada con el agro, cuestionó sin nombrarlo al ministro de Economía, Martín Losteau, durante un acto en su provincia.
Pero Das Neves volvió sobre el punto anoche, en diálogo con Joaquín Morales Solá en el canal Todo Noticias. Allí habló de la eficacia y la ejecutividad que debería tener, por definición, la Jefatura de Gabinete y cómo éstas se resienten cuando el titular del área se dedica "a responder declaraciones y a hacer operaciones de todo tipo".
Fernández "es peligroso", sostuvo el chubutense y consignó que "muchos otros gobernadores piensan como yo, pero no se animan a decirlo".
Pese a ello, el jefe de Gabinete prefirió guardar silencio, a la espera del retorno de la presidenta. Pero en su entorno vincularon las declaraciones del mandatario chubutense a un supuesto intento del gobernador del PJ por "iniciar un armado propio" dentro del partido de gobierno, enfrentado al kirchnerismo.
"No hay que descartarlo. Sin posibilidad de reelección en su provincia parece decidido a eso", explicaron fuentes gubernamentales para las cuales "tuvo poco de casual" la coincidencia de la nueva intervención de Das Neves con el prematuro relanzamiento político del cordobés José Manuel de la Sota.
En las mismas oficinas insistían ayer también en diferenciar la situación de Das Neves de la de su colega de Córdoba, Juan Schiaretti, quien también mantuvo distancia -aunque sin observaciones públicas- de la actitud confrontativa del gobierno en la pulseada con las entidades agropecuarias.
"Nadie olvida que su principal caudal de votantes provino del campo", explicaron, con cierto tono conciliador, los mismos voceros.
Sin embargo, el gobierno cordobés se previno ayer judicialmente, ante el riesgo de que la Casa Rosada se cobre -literalmente- el desaire, a través de recortes en el envío de fondos para infraestructura.
"Si a alguien se le ocurre hacer algo que le pueda traer consecuencias a Córdoba, accionaremos los mecanismos legales que tengamos a nuestro alcance para garantizar que todo lo que está firmado se cumpla", advirtió anoche Schiaretti. Un rato antes, el ministro de Obras Públicas, Hugo Testa, había anticipado que los compromisos de la Nación con su provincia están respaldados por "documentación legal" y que, a los efectos de hacerlos cumplir, el gobierno cordobés está dispuesto a recurrir a la vía administrativa o, si es preciso, a la judicial.
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Aunque éstos son los casos con mayor exposición, habría otros mandatarios provinciales disconformes con el trato discriminatorio que perciben desde la Casa Rosada, en favor de los gobernadores más proclives a exhibir su alineamiento con el gobierno, como Jorge Capitanich (Chaco) y Sergio Uribarri (Entre Ríos).
Al respecto, los medios nacionales consignan quejas -todavía no públicas- de Celso Jaque (Mendoza), José Luis Gioja (San Juan) y Luis Beder Herrera (La Rioja), que pensaban plantearlas hoy mismo en Buenos Aires.
También trascendió que Néstor Kirchner había diseñado un programa de "premios y castigos", pero que el creciente malestar de los jefes provinciales, empujados por intendentes y presidentes comunales, llevaría a asignarle ahora un rol de "componedor". Aunque, a diferencia de otras ocasiones, en este caso harían falta más que gestos o amenazas para calmar a los disconformes.