El Ing. José Luis del Barco, director del Centro Multimedial de Educación a Distancia (Cemed) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), sostiene que la incorporación de nuevas tecnologías al aula se vive como un "problema" para la mayoría de los docentes de todo el sistema educativo: aún en el segmento de los universitarios, contrariamente a lo que se podría pensar.
Del Barco entiende que el escaso conocimiento de las últimas tecnologías de la información y la comunicación entre los maestros explican que su principal uso en la actualidad se reduzca a reemplazar las viejas transparencias por la presentación de las clases en power point.
"A muchos docentes les da trabajo incorporar las tecnologías a sus clases: es el principal escollo y varía de acuerdo con el nivel del sistema educativo, aunque mucho depende de la formación y la edad. Dentro de la UNL tenemos los mismos problemas, aunque en un nivel menor que en la enseñanza media", explicó.
"Se necesitan intermediarios entre el instrumento y el maestro, o bien, desarrollar software o programas que ayuden a preparar clases, porque si bien pueden tener ideas de cómo hacerlo, la precariedad en el manejo de las herramientas lo convierte en una tarea imposible", agregó.
El programa más utilizado es el power point, herramienta destinada a la presentación y visualización, en reemplazo de las antiguas transparencias. En la UNL hay un grupo de investigación que se propuso hacer un esqueleto para que los maestros pudieran armar sus clases con varias opciones usando nuevas tecnologías. Sin embargo, Del Barco afirma que "lo valioso es que el modelo pedagógico lo proponga el propio docente y no alguien proveniente de la informática o la ingeniería".
El director del Cemed entiende que "para trabajar la versatilidad del instrumento hay que conocerlo: de lo contrario nadie puede darse cuenta de lo que puede hacer. Esta es la principal barrera que existe en la actualidad con los docentes. Lo primero que aconteció fue la comodidad: copiar lo que hacían antes con transparencias. Esta fue la primera incorporación", puntualizó.
-¿Cuáles son las discusiones sobre la relación entre educación y nuevas tecnologías?
Usar nuevas tecnologías requiere tiempo de dedicación, que en general los docentes no disponen. "Con Internet, por ejemplo, yo puedo hacer muchas actividades complementarias a la clase presencial, contestando preguntas por correo electrónico o dándole tareas extra a los chicos para que las entreguen a través de Internet, lo que implica horas frente a la PC".
Para Del Barco, esto constituye un escollo a resolver por el sistema educativo, al no prever el tiempo que se necesita para responder a las expectativas que se generan cuando se propone usar nuevas tecnologías: "Si tengo 100 alumnos a los que debo responder por e-mail, implica para mí un tiempo enorme frente a la computadora, horas de trabajo que no son reconocidas y que por lo tanto, no son rentadas".
"Los profesores universitarios cuentan con horas disponibles, pero un docente secundario no las tiene. El sistema no las computa como trabajo, por lo tanto tampoco tiene registro alguno de ello", indicó el responsable del Cemed.
Caro.
El Ing. Del Barco explicó que en la Argentina tenemos acceso a los últimos avances tecnológicos, pero que resulta -en términos relativos- muy caro. "Estamos con un nivel de ingresos muy bajo: éstas son las razones por las cuales no se han hecho las inversiones en algunas escuelas". Y advirtió que una es la realidad tecnológica de Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba; y otra muy distinta es la del resto del país. "En la Argentina no hay políticas de desarrollo sostenible: hubo intentos felices e infelices de poner Internet en escuelas de todo el país, pero nunca se resolvió el problema en su conjunto".