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DESTINOS
La ciudad de las noches blancas
San Petersburgo. Es demasiado occidental para ser rusa y demasiado rusa para ser occidental. Tal una posible definición de esta extraña ciudad que Dostoievski inmortalizara por sus enigmáticas noches blancas: durante el verano, el sol permanece en el horizonte 19 horas al día.

"Hay algo inefablemente conmovedor en nuestra naturaleza petersburguesa cuando, a la llegada de la primavera, despliega de pronto toda su pujanza, todas las fuerzas de que el cielo la ha dotado; cuando gallardea, se engalana y se tiñe con los mil matices de las flores"

, escribió F. M. Dostoievski en "Las noches blancas de San Petersburgo".Tan bella descripción no puede más que despertar la curiosidad por conocerla, por recorrer cada espacio de esta San Petersburgo unida al río, porque sin él seguramente nunca hubiera existido. De este formidable vínculo con el Neva ha nacido una de las urbes más hermosas del mundo. Cantada por poetas y alabada por quienes hasta allí han llegado, en su corta historia de 305 años, ha forjado una impronta de destino romántico y evocador de un pasado fastuoso. Muchos la definen como la otra Venecia. Pero esta señora del Norte reina con nombre propio y es la otra gran capital del país.Está levantada en el delta del río Neva, al noreste de Rusia, en el Golfo de Finlandia. Ocupa la salida natural de ese país al mar Báltico. Esta tierra fue el inicio de la ruta comercial que unía las frías aguas del norte con el más templado mar Negro: la ruta del ámbar.Su belleza arquitectónica se une a un singular trazado atravesado por 65 canales, 42 islas y 400 puentes (22 de ellos levadizos).Desde 1712 fue centro de la ciencia, la investigación y las artes. Durante el recorrido por la ciudad, descubriremos las numerosas placas conmemorativas que se encuentran en los edificios, recordando ciudadanos ilustres por sus méritos artísticos y científicos.Sus calles han sido reflejadas en las páginas de novelistas como Tolstoi, Dostoievski o Pushkin; ha sido cuna de tres revoluciones (a principios del siglo XX) y ha tenido tres nombres diferentes (Petrogrado, Leningrado y San Petersburgo), pero ha sabido mantener la atmósfera cosmopolita en sus calles en franco contraste con la tradicional Rusia. Esta es, sin duda la impresión más clara que se percibe al llegar a San Petersburgo.La fama de la ciudad bohemia está justificada, al igual que su rica vida cultural, con una treintena de teatros y medio centenar de museos.

Un lugar de comunicación universal

El desarrollo urbanístico de la ciudad se estableció alrededor del río Nevsky. Su historia se remonta a 1737, cuando una comisión decretó la centralidad de la zona y, desde esa época data una de las arterias más famosas del mundo: la avenida Nevsky. Escenario del asentamiento de preciosos palacios de la nobleza, ninguno de los cuales podía superar la altura del Palacio de Invierno, residencia principal de los zares.

Durante casi 150 años y a lo largo de 4,5 kilómetros, fue testigo de creaciones de diferentes estilos: desde el barroco hasta la arquitectura moderna. Es realmente un exquisito paseo por la arquitectura rusa.

El escritor Nikolai Gógol describió a la Nevsky Prospect como "un lugar de comunicación universal".

Los grandes almacenes de los hermanos Eliséev (Eliséevsky Magazín) forman un imperio familiar de tiendas en las que se pueden encontrar alimentos exóticos, vinos importados y delikatessen, y donde -además de hacer compras- se debe levantar la vista cada tanto para deleitarse con la arquitectura de los primeros años del 1900; sobre todo en sus esquinas, donde se pueden observar diferentes esculturas, como las del Comercio, Industria, Arte y Ciencia.

Este hermoso edificio fue fundado por Piotr Eliséev en el año 1813. Piotr es protagonista de una singular historia, ya que en su juventud era un siervo, jardinero del conde Sheremetiev, al que una vez sorprendió en un acto deshonesto y por esto fue liberado. Desde entonces se dedicó al comercio, actividad en la que prosperó rápidamente hasta convertirse en el imperio que hoy sigue funcionando justo enfrente de los Jardines de Catalina, sobre la Avenida Nevsky. Desde allí se puede observar el monumento a Catalina II, con la figura de la emperatriz y de sus cortesanos y colaboradores más famosos y, al fondo, el teatro Alexandrinsky.

Imperdible para los amantes de la cultura

El Hermitage es un destino imprescindible para los amantes del arte y la cultura. Situado en el corazón de San Petersburgo, entre el malecón del río Neva y la Plaza del Palacio. Ocupa cinco edificios unidos (el Palacio de Invierno, el Teatro de Hermitage, el Hermitage Pequeño, el Hermitage Viejo y el Nuevo Hermitage) que forman uno de los más magníficos conjuntos arquitectónicos.

La historia del Hermitage se inicia con Pedro el Grande, en los tiempos en que adquirió varias obras de arte, entre las que se encontraban "David despidiéndose de Jonatan", de Rembrandt, y "La Venus", de Táurida. Se considera que el museo nació oficialmente en 1764, cuando un comerciante berlinés envió 225 cuadros a Catalina II en pago de unas deudas. Al recibirlos, Catalina quiso que su galería no fuera superada por las colecciones de otros monarcas y comenzó a comprar casi todo lo que se vendía en subastas europeas.

Hacia finales del reinado de Catalina II, la colección del Hermitage contaba con 3.000 cuadros, casi 7.000 dibujos, más de 70.000 grabados y 10.000 piedras talladas, que eran su afición especial.

Pero sus colecciones, verdaderos tesoros artísticos y culturales de los pueblos de Europa y Oriente desde los tiempos más remotos hasta el siglo XX, no eran accesibles al público. En la actualidad eso ya no es así y visitan el Hermitage dos millones y medio de personas cada año. El eterno desafiante del Louvre -como se lo conoce- tiene en exhibición permanente, no sólo cuarenta Picasso, sino también otros tantos Gauguin, Matisse, Cézanne y Pissarro, por citar sólo la escuela impresionista.

Se dice que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza del museo, necesitaría cuatro años y medio, sin descanso, para verlas todas.

El Palacio de Invierno pasó a formar parte del museo en el año 1922, ya que originalmente había sido construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, y fue por durante dos siglos la residencia principal de los zares.

Una de las salas más impactantes es la de la Malaquita: sus columnas, pilastras, chimeneas, lámparas de pie y mesitas, están decoradas con malaquita de los montes Urales. El intenso color verde contrastando con el brillo del dorado y el rojo de la seda del mobiliario, determinan la impresión fantástica de esta sala.

El arte primero

San Petersburgo, la última frontera de Europa, fue construida en piedra (a diferencia de Moscú, con construcciones de madera), asentada sobre un gran pantano congelado buena parte del año. Y tenía como objetivo primordial atraer las miradas de todas las grandes capitales.

El resultado fue extraordinario: en poco tiempo se convirtió en un destino irresistible para artesanos, escultores, pintores, urbanistas y paisajistas de los más prestigiosos del siglo XVIII.

Tal es la importancia del arte y la cultura para este pueblo, que cuando Hitler invadió la Unión Soviética, dando la orden de conquistarla y saquearla, la ciudad resistió a un costo inimaginable. Antes de que llegaran los alemanes, el Ejército Rojo puso en marcha uno de los mayores operativos jamás montado para salvar obras de arte. Millones de obras fueron embaladas y enviadas en tren a Siberia, a miles de kilómetros del frente. Miles de estatuas y monumentos fueron bajados de sus pedestales y enterrados en los bosques y en trincheras cavadas al pie de las montañas. De esta manera resistieron al bombardeo por aire y tierra durante los 900 días que duró el ataque

No sólo es el escenario perfecto para películas como "El arca rusa", de Alexander Sokurov, sino para tener conciencia de lo que fue y sigue siendo el esplendor de la antigua Rusia. Allí donde pasado y presente se fusionan para deslumbrarnos, desde la belleza y la perfección de sus palacios hasta las galerías de arte, museos y salas en constante ampliación que demandan importantes inversiones para atraer a públicos diferentes.

En estas templadas noches en las que el cielo permanece tímidamente azul aún en plena medianoche, una buena opción es dejarse deslizar por los canales de la ciudad a bordo de algún barco, desde donde se tiene una de las mejores panorámicas de la Ciudad de Pedro, la Venecia del Norte.

Más información: www.gruppaviajes.com.ar

Entre jardines y copas

%sPASEOS INOLVIDABLES

La mejor época para viajar a San Petersburgo es entre mayo y septiembre, cuando no hace frío; la temperatura es agradable y los días son largos. Las cúpulas y las agujas doradas brillan con el sol. Por las noches elevan los puentes de acero para permitir a los barcos navegar por los canales (en ese momento los enamorados invocan la buena suerte besándose), mientras los parques y las zonas verdes se llenan de vida. Una muestra de ello son los jardines del Palacio de Pedro, con alrededor de 150 fuentes y 4 cascadas, escenario de los picnics de cientos de rusos cada día de sol veraniego.

El Jardín Superior, con dos lagunas y una decoración asombrosamente geométrica, se ve opacado por el Jardín Inferior, con cascadas, espectaculares fuentes y los pequeños palacios Marly, Cottage y Monplaisir.

Además, el verano es la época de las famosas Noches Blancas (los meses de mayo, junio y julio), cuando el sol está presente en el horizonte 19 horas al día. Incluso cuando se pone el sol, se mantiene una luz suficiente que hace innecesaria la iluminación pública de la ciudad. En esos meses se tiene la sensación casi corpórea de que todo aquí flota un poco distraídamente sobre las aguas del río Neva y la intensa luminosidad de los días le recuerdan a uno que ha ingresado en un mundo que seduce y confunde los sentidos.

Las calles se llenan de gente. Las cafeterías, bares y terrazas están abiertas toda la noche.

Nombres

¿La ciudad de Pedro o de Lenin?

San Petersburgo (1703-1914), Petrogrado (1914-1924), Leningrado (1924-1991), San Petersburgo (1991). Los nombres de la ciudad se cambiaban según los movimientos políticos. "Petrogrado" significa lo mismo que Petersburgo (La ciudad de Pedro), pero en ruso. El nombre se cambió durante la primera guerra mundial por razones patrióticas.

Leningrado significa "la ciudad de Lenin". En el año 1991 se organizó el referéndum entre la población y por decisión de la mayoría, se le devolvió su nombre original.

Transporte

Rumbo a la profundidad

El subterráneo en San Petersburgo es el más profundo del mundo, pues pasa por debajo del río Neva, y en sus 100 kilómetros de recorrido atraviesa estaciones creadas en los años 50.

Naturaleza

El río

El Neva tiene 72 km, de los cuales 42 están en la ciudad. Su anchura alcanza en algunos lugares 1250 mts. y tiene una media de 8 a 11 metros de profundidad (máximo 24 mts).

En invierno el río se congela y está cubierto de hielo hasta un metro de espesor durante un período de 3 a 6 meses.

textos de Estrella Boriglio.