Nosotros: NOS-09
CULTURA
La tradición de los sikuris
Música comunitaria. El siku, instrumento de cañas del altiplano aymara, representa el vínculo de ese pueblo americano con su ancestralidad. En Santa Fe, lejos de esa geografía y en el centro de la ciudad, un grupo de jóvenes se reúne cada sábado para recrear la fuerza y el sentido de la música en comunidad.

Cada sábado, a las seis de la tarde, la Playa Pueyrredón se puebla de sonidos andinos. Ese espacio abierto en el corazón de la ciudad es el centro de reunión de la banda de sikuris, una agrupación que practica la música tradicional de los pueblos originarios de Los Andes, coordinada por el músico santafesino Savino Pozzo.

"La acción cooperativa, el respeto por los mayores, la complementaridad femenina-masculina, el agradecimiento y amor por la naturaleza son algunos de los principios esenciales que nos enseña la ancestralidad de nuestra tierra. Y nosotros hacemos música para compartir, aprender y enseñar estos valores", cuenta Savino.

En el ensayo de cada sábado, la banda de sikuris de la plaza adopta una modalidad de taller, del que pueden participar todos aquellos (niños, jóvenes, adultos) que quieran acercarse a aprender. Es gratuito y no requiere tener conocimientos musicales previos ni disponer de instrumento. "Sólo hay que venir con ganas", remarcan los sikuris.

En el marco de este espacio de encuentro surgió ahora la iniciativa de concretar una serie de talleres de música comunitaria, a cargo de Paco Alanez, integrante de la comunidad Ayahuayco, de Bolivia; músico, luthier e investigador de esta expresión tradicional andina.

El primero de esos encuentros será los días 21 y 22 de abril, de 10 a 12, en el Centro Cultural La Urdimbre (San Jerónimo 2523) y está destinado a cualquier persona interesada, a partir de los 8 años.

En el techo de América

Nacido en el seno de una comunidad de la zona del lago Titicaca -a una altura de 3.842 metros sobre el nivel del mar-, Paco Alanez se relacionó con la música desde muy niño a través del juego, utilizando hojas de cebolla o de cebada, a las que hacía vibrar con los labios. Aquel fue su primer "instrumento" musical.

Las fiestas familiares fueron otro gran acontecimiento, donde se producía la transmisión de los valores y el conocimiento de las tradiciones; como así también el cultivo de los cantos y la fabricación de instrumentos musicales, común a todos los integrantes de la comunidad.

En 1985, Paco llega a la Argentina en busca de nuevos horizontes y posibilidades, que derivan en una intensa actividad de difusión del arte de su pueblo en ámbitos educativos, realizando conciertos didácticos, charlas, exposiciones y coordinando publicaciones para transmitir la riqueza de su cultura.

"Mi objetivo es acercar a la comunidad en general, la historia del Hombre Americano en sus diversas manifestaciones culturales -define Paco Alanez-. Compartir la rica historia del pueblo aymara, costumbres y tradiciones de nuestros ancestros, a través de una infinidad de instrumentos musicales".

Desde nuestra formación de vida en las comunidades, se da un enfoque muy particular -expresa-. La música es la expresión de fuerza y grandeza de nuestros pueblos, y un medio de comunicación con nuestra Pachamama. Creo que transmitiendo y haciendo conocer nuestra historia formaremos hombres hermanados y concientes de su tierra".

Vehículo de unión

El siku es uno de los instrumentos musicales más típicos del Altiplano Aymara, hoy difundido en todo el mundo. "Estos aerófonos son parte de nuestra historia desde tiempos inmemoriales, desde épocas preincaicas -cuenta Paco Alanez-. Tanto que, entre las piezas arqueológicas sustraídas en Tiwanacu está el monolito sikuri".

Siku es el nombre genérico del instrumento y sikujachairi, el que lo ejecuta. De acuerdo al tamaño, forma, región y comunidad, adquieren diferentes nombres con características propias."Tanto los instrumentos, como la música, están ligados con la actividad agropecuaria a lo largo del año y, según la época y la región, se realizan ofrendas de fecundidad del ganado, la cosecha, etc. De esta manera, nuestras acciones están ligadas a la Pachamama y al movimiento de los astros".En la cosmovisión aymara, el siku (que significa "poner las cañas una al lado de la otra") refleja el pensamiento comunitario del pueblo, puesto que su ejecución es "pareada". El instrumento está constituido por dos mitades complementarias -ira y arka-, y necesariamente tiene que haber dos personas para ejecutar una melodía. De allí que para tocar, hay que ponerse de acuerdo y tocar alternadamente las notas que corresponden. Por eso, es un vehículo para la música comunitaria. Más información: [email protected], tel. 4538645, 4970312 y 155-169228.

textos de Revista Nosotros. fuente: "Historia, tradición y música", de Paco Alanez.