La caspa es un problema capilar que no reviste demasiada importancia: solo es una descamación del cuero cabelludo en forma de pequeñas escamas blanquecinas. No obstante, este problema estético puede derivar en fuertes picazones, irritación, dermatitis y hasta evolucionar en problemas graves como la alopecía. La clave está, entonces, en detener el problema a tiempo.
Para ello es importante seguir una serie de consejos simples pero efectivos. En primer lugar se recomienda consumir mucho líquido: beba al menos dos litros diarios de agua para evitar la deshidratación del cuero cabelludo, pues esto deriva en descamación y sequedad.
Además, se puede aumentar la irrigación sanguínea del cuero cabelludo: para esto bastará con mantener la cabeza hacia abajo durante algunos minutos cada día.
Lávese el cabello tres veces por semana: utilice para el lavado un champú que contenga silicio. Se pueden añadir en el último enjuague dos cucharadas de bicarbonato de sodio. Este procedimiento eliminará las células muertas que se desprendan del cuero cabelludo.
A la hora del lavado elija un champú que contenga manzanilla, romero y salvia, pues desinfecta el tejido capilar y tiene un efecto sedante contra las irritaciones. El romero estimula la circulación de los capilares, mientras que la salvia tiene un efecto suavizante y emoliente.
Enjuague muy bien su cabello luego de cada lavado y si se ha aplicado productos que puedan quedar impregnados, refuerce el enjuague.
Existen algunos alimentos contraindicados, pues intensifican la producción de caspa. Las comidas muy condimentadas o picantes producen sequedad en el cuero cabelludo, con la consecuencia de la descamación.
Tampoco son convenientes los alimentos de alto contenido en grasas. Las preparaciones rebozadas, la cocción en aceite (frituras), los embutidos, la carne de cerdo y los quesos grasos pueden generar seborrea.
En cambio son recomendables todos los alimentos frescos y crudos, especialmente frutas ricas en vitamina C (naranjas, kiwis, vegetales de hojas verdes). También se pueden consumir alimentos ricos en zinc y cobre como avellanas, piñones y nueces.
Las vitaminas del grupo B (B2 y B5) también están recomendadas: se encuentran presentes en la levadura de cerveza, germen de trigo, huevos, legumbres y cereales integrales.
Una dieta equilibrada debe contemplar la ingesta de productos ricos en zinc, como el pescado, yema de huevo, mariscos y moluscos. La carencia de este mineral produce la caída del cabello y trastornos en el cuero cabelludo.
Por otra parte, los aceites de lino y de oliva puros, debido al alto contenido de vitamina E, evitan el envejecimiento de la piel, ayudando a que la capa córnea del cuero cabelludo se mantenga en buen estado.
Los siguientes masajes con aceites mejoran la circulación sanguínea a través de los capilares:
+ por Revista Nosotros